30 enero 2026

Abusos

Nunca me gustó Julio Iglesias ni como artista ni como persona, había un par de canciones suyas que tenían cierta gracia, pero en lo demás siempre me pareció lamentable. Que se definiera como intenso partidario del PP de Madrid y, concretamente, de su alcalde Almeida, un rufián bajito, no mejoraba esa apreciación. Pero una cosa es rechazar lo que me parece rechazable y otra decidir ahora que es culpable de todo lo que se le acuse, olvidando la presunción de inocencia tan cacareada en otras ocasiones.

Por supuesto, cualquier lector de esto ha pensado, al ver el título de ‘abusos’, en lo abusos sexuales, nada del abuso del rufián Trump sobre los más pequeños, que son casi todos, por eso se atreve con Groenlandia, con Venezuela o con Irán. De momento, que vienen más.

A pesar de todo, voy a tratar sobre los abusos cometidos sobre mujeres, que son los que ahora están de moda, gracias a Julio Iglesias. Y si me lo permiten, también hablaré de los abusos cometidos por mujeres contra hombres, más que nada porque durante tres años yo fui víctima de los abusos de la que fue mi segunda esposa. Y digo “fue” con toda precisión, porque por fortuna aquel matrimonio fue anulado por las autoridades civiles y religiosas. Las militares también lo habrían anulado, quiero suponer.

Casi a diario, hay denuncias de mujeres que se consideran abusadas por algún hombre. No sé si es casualidad, pero el hombre suele poseer bastantes más bienes que las mujeres denunciantes, así que también es cierto que muchas se sienten tentadas de interponer una denuncia y se quedan a la espera de que caiga algo

No tiene remedio: desde tiempo inmemorial el más fuerte ha abusado del más débil, y por eso siempre ha habido y habrá hombres que abusen de la mujer que tienen más cercana. La mujer no suele poseer demasiados bienes (excepto las hermanas Koplowitz) y el hombre abusa entonces de lo que ella porta siempre, que son sus zonas erógenas. Triste y lamentable.

 Desde tiempo inmemorial, los débiles han intentado abusar del más fuerte y, frecuentemente, han salido escaldados del experimento, pero en el caso de la pareja, la parte femenina desarrolla un sexto sentido que le permite abusar psíquicamente, si no puede físicamente, de la parte masculina de la pareja. Con frecuencia él piensa que ella se cansará de abusar y por eso yo aguanté tres años y estaba dispuesto a aguantar más, si no fuera porque afortunadamente ella se aburrió de abusar siempre del mismo. Lamentable y triste. 

No está de más recordar que en la pareja estable, los abusos no son siempre sexuales y existe un abuso y la imposición de un terror que es terrible porque anula a la víctima. Afortunadamente, en los países desarrollados existen medios para acabar con todo esto y basta con denunciarlo, aunque sé que es más fácil decirlo que llevarlo a cabo.

En el caso de Julio Iglesias yo recomendaría esperar a que se pronuncie la justicia o se aclare la denuncia, porque hay una serie de factores que hacen pensar que las cosas no son tan sencillas como pudieran parecer. Hay un aspecto que siempre me produce sospecha: los hechos tuvieron lugar hace varios años y hablan de abusos continuados. ¿Cómo es que las víctimas consintieron esa continuidad y cómo es que siguieron conviviendo con el abusador? Desde luego, yo voy a esperar a lo que se sepa con certeza finalmente, porque puedo sentirme tentado a la condena ya que el cantante nunca me ha gustado como artista ni como persona. No entiendo que siempre se le haya considerado un sobón, pero se le haya reído la gracia y ahora, de repente, todos se pongan contra él.

09 enero 2026

Breaking News

Antes de nada, quiero pedir disculpas por el titulito que no es más que un homenaje a todos los memos que están convencidos de que algo dicho en inglés pasa a ser necesariamente importante y trascendente.

Dicho esto, paso a aclarar que esta entrada va de las noticias que dominan las portadas de casi todos los diarios españoles, ocupando ellas solas nada menos que la mayoría del total y en ocasiones sobrepasan el 90% del espacio disponible. Por ejemplo, tenemos al Diario de Sevilla al que le parece normal que las coronaciones de vírgenes, consagraciones, quinarios, etc. dominen la portada. Conviene añadir que los otros diarios sevillanos son el ABC (sin comentarios) y El Correo de Andalucía fundado por un cardenal local hace más de un siglo. Aclaro que el primero de estos ha estado semanas ocupando su primera página con el trascendente recorrido por los barrios sevillanos del cristo del Gran Poder. Así están las cosas.

Posiblemente los españoles seamos esa mezcla de frivolidad e ignorancia que muestran los diarios, así que recomiendo iniciar la mañana con The Guardian que también anda en las mismas, pero al menos ayuda a aprender inglés.

El notable El País tiene en portada el titular Violencia sexual en la universidad: “Nos llegan violaciones entre ‘amigos’ que no se identifican como agresiones” lo que más o menos viene a decir que existen universitarios que violan a una compañera sin darse cuenta. Es verdad que el sexo no es lo que era o, al menos, no debe ser tan divertido como antes si se puede practicar sin darse cuenta. Sea como sea, El País vive ocupado con el sexo o al menos con sus desviaciones y por eso las noticias sobre cualquiera de las letras de LGTBIQWERTY suelen ocupar la portada. Por no hablar del feminismo, que le obsesiona hasta la locura. Ha olvidado completamente la línea editorial que hasta hace unos años tenía, aquella que atraía a todas las personas filosóficamente liberales.

Durante un tiempo, compraba el diario Público porque era de izquierdas y me complacía la manera en que abordaban la actualidad. Lamentablemente, eso no tuvo mucho éxito y al cabo de unos años se vieron obligados a cerrar la edición en papel, conservando solamente la edición digital, que nunca podrá sustituir a la otra y que se ve obligada a consagrarse a noticias de gran impacto, omitiendo por tanto el seguimiento de lo cotidiano que tanto importa. 

Recientemente se me ocurrió suscribirme a esa edición digital, pero me parecía normal ver antes cuál es la línea editorial actual y la manera de manifestarla. Fue imposible, porque ahora todas las webs ha tomado la bonita costumbre de que para acceder a ellas haya que permitir las cookies, lo que es una forma de permitir apropiarse de nuestros datos, o hay que suscribirse directamente. Llegué a escribir para decirles que no era lógico pretender que los lectores se suscribieran sin probar previamente el producto, pero me dijeron que lo pensarían y ahí terminó el intento. 

Llegué a suscribirme al diario digital elDiario.es pero duré pocos meses porque eran demasiado radicales para mi gusto y dedicaban sus esfuerzos a materias que para mí eran escasamente importantes o desagradables, así que opté por darme de baja y en esas continúo.

Me he paseado por diarios como El Periódico de Barcelona e incluso por otros de ideología contraria a mis principios como puede ser El Mundo o La Vanguardia, pero decididamente no quiero atizarme cada día una ración de disparates que posiblemente terminarían dañándome, pero que con seguridad me molestarían.

El resultado es que en estos momentos estoy suscrito a El País y me veo obligado a complementarlo con publicaciones de tan baja calidad como Diario de Sevilla o 20minutos, dos panfletos de escasa condición que, por estar abiertos a todo el público, no se molestan demasiado con lo que publican. Incluso el respeto a la gramática es con frecuencia escaso o nulo.