Por supuesto, cualquier lector de esto ha pensado, al ver el título de ‘abusos’, en lo abusos sexuales, nada del abuso del rufián Trump sobre los más pequeños, que son casi todos, por eso se atreve con Groenlandia, con Venezuela o con Irán. De momento, que vienen más.
A pesar de todo, voy a tratar sobre los abusos cometidos sobre mujeres, que son los que ahora están de moda, gracias a Julio Iglesias. Y si me lo permiten, también hablaré de los abusos cometidos por mujeres contra hombres, más que nada porque durante tres años yo fui víctima de los abusos de la que fue mi segunda esposa. Y digo “fue” con toda precisión, porque por fortuna aquel matrimonio fue anulado por las autoridades civiles y religiosas. Las militares también lo habrían anulado, quiero suponer.
Casi a diario, hay denuncias de mujeres que se consideran abusadas por algún hombre. No sé si es casualidad, pero el hombre suele poseer bastantes más bienes que las mujeres denunciantes, así que también es cierto que muchas se sienten tentadas de interponer una denuncia y se quedan a la espera de que caiga algo.
No tiene remedio: desde tiempo inmemorial el más fuerte ha abusado del más débil, y por eso siempre ha habido y habrá hombres que abusen de la mujer que tienen más cercana. La mujer no suele poseer demasiados bienes (excepto las hermanas Koplowitz) y el hombre abusa entonces de lo que ella porta siempre, que son sus zonas erógenas. Triste y lamentable.
Desde tiempo inmemorial, los débiles han intentado abusar del más fuerte y, frecuentemente, han salido escaldados del experimento, pero en el caso de la pareja, la parte femenina desarrolla un sexto sentido que le permite abusar psíquicamente, si no puede físicamente, de la parte masculina de la pareja. Con frecuencia él piensa que ella se cansará de abusar y por eso yo aguanté tres años y estaba dispuesto a aguantar más, si no fuera porque afortunadamente ella se aburrió de abusar siempre del mismo. Lamentable y triste.
No está de más recordar que en la pareja estable, los abusos no son siempre sexuales y existe un abuso y la imposición de un terror que es terrible porque anula a la víctima. Afortunadamente, en los países desarrollados existen medios para acabar con todo esto y basta con denunciarlo, aunque sé que es más fácil decirlo que llevarlo a cabo.
En el caso de Julio Iglesias yo recomendaría esperar a que se pronuncie la justicia o se aclare la denuncia, porque hay una serie de factores que hacen pensar que las cosas no son tan sencillas como pudieran parecer. Hay un aspecto que siempre me produce sospecha: los hechos tuvieron lugar hace varios años y hablan de abusos continuados. ¿Cómo es que las víctimas consintieron esa continuidad y cómo es que siguieron conviviendo con el abusador? Desde luego, yo voy a esperar a lo que se sepa con certeza finalmente, porque puedo sentirme tentado a la condena ya que el cantante nunca me ha gustado como artista ni como persona. No entiendo que siempre se le haya considerado un sobón, pero se le haya reído la gracia y ahora, de repente, todos se pongan contra él.















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