06 marzo 2026

Lenguaje inclusivo

Usted está sentado en su butaca y se aburre; dedica entonces sus pensamientos a buscar algo que le produzca ameno placer. Hay seres que no tienen ese problema, porque cuando se aburren, inventan problemas y así son felices. Parece que hay personas cuyo cometido en la vida es encontrar un problema donde hasta la fecha no lo había, el más señalado de estos casos es el de los inventores de eso que se ha dado en llamar lenguaje inclusivo.

Para quienes no tienen el español u otro idioma latino como lengua materna, puede que resulte extraña esta preocupación y discusión por la inclusión del femenino en el lenguaje diario. Agarrándose a aquel falso aforismo que afirma que lo que no se nombra no existe, los defensores del feminismo vienen planteando a diario la necesidad de acabar con algo que viene del latín, que es el origen y base del idioma que llamamos español.

Antes de nada, debo recordar a quienes no son habituales de este blog (los habituales ya lo saben) que soy un habitual valorador del lenguaje, me parece un regalo en general inmerecido y procuro respetar las normas que se dictan. Incluida su ortografía, que la mayoría ignora porque la desprecian, ¿o es al revés?

Decía que la inclusión del femenino en el plural masculino es una norma que procede del hecho, que ahora se ignora, de que el español como el latín es en sí un lenguaje inclusivo. No es más que producto de la ignorancia y del desprecio al lenguaje esos que se vienen esforzando por duplicar sustantivos y adjetivos en el lenguaje común. Es incluso desesperante ver que hay quienes se empeñan en que el nombre que figura en el frontispicio de nuestro Congreso de Diputados sea sustituido por Congreso de Diputados y Diputadas lo que, mientras deja al país en ridículo, solo viene a demostrar su ignorancia extrema. 

A la Iglesia Católica se le puede acusar de muchas cosas, que si son negativas, seguramente serán ciertas, pero nadie puede decir que la Iglesia sea tonta. Entonces, ¿por qué escogió el latín como su lengua, en vez del arameo o el hebreo, y se resiste tanto a abandonarlo? Sencillo: el latín es el idioma más perfecto de los antiguos lenguajes occidentales. Pero ahora, resulta que aparece una pandilla de ignorantes decididos a cargárselo, o mejor, a cargarse al español y otros semejantes como si se tratara de lenguas no elaboradas, cuando lo que sucede es que esos fervientes partidarios del lenguaje inclusivo no saben hablar, porque desconocen la lengua de la que se valen.

Nunca he considerado el plural como masculino y por lo tanto una posesión de los hombres, lo que sucede es que cualquier lengua, para ser inteligente y útil, debe ser ahorrativa y duplicar el plural es un gasto estúpido. Por desgracia, vale tanto el voto de un ilustrado que el de un ignorante y los partidos necesitan votos. De ahí que aun siendo partidos inteligentes acepten la estupidez de la duplicación por géneros. 

Puede que los mismos que cometen el error de la duplicación sean los que han decidido no poner signos de interrogación o exclamación de comienzo, seguramente piensan que el español es igual que otras lenguas como el inglés que no lo precisan, no se dan cuenta de que la estructura del español lo necesita y así fue que desde 1870 la Real Academia lo exige.

Y así estamos, sometidos a todas las salvajadas que cometen gente de todo pelaje, tanto amantes de la corrección política, como del inglés, como de la ignorancia, a ver si entre todos acaban con unos de los lenguajes más elaborados y sonoros que existen.

23 febrero 2026

Modas

Estaba mirando la funda de un disco de vinilo en cuya portada aparecía Ella Fitzgerald acompañada de Nelson Riddle que eran, como cabía esperar, los intérpretes de la grabación. Me llamaba la atención el peinado de ella, con el cabello cardado hasta suponer un auténtico pastelón sobre su cabeza, igualito al que en los años 60 llevaba mi hermana y todas las muchachitas que se peinaban siguiendo la moda del momento, Me vino a la cabeza lo que la moda significa, en especial cuando se es joven.

Digo eso de joven porque a mi edad me importa poco lo que otros decidan que hay que llevar, es más, en ocasiones llegan a horrorizarme como esos pantalones llamados 'pitillo' que luce el presidente actual de mi país, hasta el punto de hacer tambalearse mi propósito de votarle: alguien que se pone “eso” no podría ser buena persona. En fin, puede más la ideología pese a todo…

El caso es que como tengo muchísimos años he visto pasar muchísimas modas y afortunadamente ha ido menguando mi interés por ellas hasta el punto de que ahora me parece de mentecato hacer o llevar algo determinado porque así lo exige la moda. He ido seleccionando lo que me parecía más oportuno y lo que me resultaba más cómodo y así he llegado a ese estilo que presentan los mayores que se cuidan convenientemente.

Miro a mi hijo y me asombro de cómo dos personas próximas pueden ser tan diferentes. Desde que me jubilé abandoné el traje y la corbata (pese a que la corbata me gusta mucho) y voy vestido al modo que en España llamamos de sport, palabra del inglés que no está recogida en el diccionario de nuestra lengua, es decir, pantalón normal o de pana en invierno, camisa normal, un jersey, normalmente fino y el correspondiente abrigo si hace frío. En verano un pantalón que sea fresco y una camisa de manga corta pese a que ahora no está de moda la manga corta. Allá ellos.

Mi hijo viste como si fuera de camping o a coger coquinas (almejas) a la playa, es decir, camiseta frecuentemente con un lema o la imagen de algo y encima una camisa que usa a modo de chaqueta, según gustan los de su generación y posteriores. El pantalón es con frecuencia de tipo que llaman 'pirata', supongo que porque no llega hasta el zapato como debiera. Me asegura que todos en su oficina visten más o menos así. En resumen: para mí un cromo, por no decir mamarracho. Por eso cuando vamos a un restaurante o a un lugar de cierta formalidad le pido que vista más tradicional y, milagrosamente, me hace caso.  

Hay una moda que ya dura más de lo esperado y es el tatuaje. Soy radicalmente opuesto a pintarrajear el cuerpo como si fuera el baño de un bar de poca monta, sé que esas pinturas normalmente durarán toda la vida y me asombra esa inconsciencia con la que se adornan actualmente los artistas y deportistas, además de la gente corriente. Lo pagarán caro dentro de unas décadas cuando la tolerancia sobre ese asunto no sea como la actual. Me acuerdo de la actriz Melanie Griffith y sus sufrimientos para borrarse el brazo el tatuaje del nombre del que fue su amor.

Se me había olvidado mencionar la moda en relación al sexo femenino. Como no soy mujer, no es asunto que me incumba en exceso y entiendo que, sin pasarse, es lógico que la mujer esté más pendiente de lo que vaya dictando las modas. Por cierto, que mi pareja no se preocupa excesivamente de este asunto aunque yo le recomiendo no perderlo de vista. 

Hay por último una moda que me desconcierta: es de las mujeres y se trata de eso que llaman ‘transparencias’ o, lo que es lo mismo, mostrar todo lo que se posee. Coincide en el tiempo con denuncias de aumentos de abusos y de ahí mi desconcierto, no acabo de entender eso de exhibir lo que se dice querer proteger.

 

09 febrero 2026

¿Información o morbo?

Parece que todo se pone en contra y en España hemos tenido en los últimos tiempos una serie de catástrofes, naturales o no, que producen la sensación de que todo va mal.

La fatalidad nos persigue y también al actual presidente de gobierno: tuvimos la pandemia del Covid, hace poco más de un año la catastrófica dana de Valencia, seguida este año de numerosos temporales y borrascas que han causado varias víctimas y elevados daños materiales y para rematar varios accidentes ferroviarios, en el más grave de los cuales en Adamuz, intervinieron dos trenes de alta velocidad. Sin duda parece una maldición todas estas catástrofes, pero los medios de comunicación lo han aprovechado para hacer su agosto porque están convencidos de que lo que la gente quiere es información detallada y continua sobre cada suceso y eso es lo que tratan de suministrarnos, guste o no guste. Además, es un auténtico filón para ellos, casi inagotable en cantidad y extensión.

Ya ocurrió con la dana y sus implicaciones políticas, que permitió acaparar los medios de comunicación a pesar del tiempo transcurrido, porque para remate, la actuación calamitosa de los responsables políticos del PP en el lugar donde ocurrió, responsabilidad indiscutible en el número de fallecidos, que llegó a los 230 y una serie de procedimientos judiciales inacabables, con mentiras diarias de los responsables de que aquello llegará a la gravedad que tuvo.

Hace pocos días se produjo el accidente de tren de Adamuz y desde entonces prensa y televisión intentan saturarnos con detalles excesivos y hasta morbosos, compitiendo unos con otros en osadía y hay periodistas extranjeros que llegan a saltarse las barreras colocadas en el espacio en que es necesario investigar, para conseguir una imagen más impactante y novedosa.

Podría pensarse que Trump ha dejado de decir y cometer disparates y que el planeta es una balsa de tranquilidad, el accidente ferroviario llena y rellena espacios informativos, de debate y hasta de cotilleo, con gran contento de los políticos de la oposición, que encuentran en esta desgracia una oportunidad para ganar votos y la aprovechan dando énfasis a cualquier detalle de la catástrofe y llegando siempre a la misma conclusión: el gobierno entero debe dimitir. Como piden cada día de manera cansina, haya o no un motivo o excusa.

Lo cierto es que, en un accidente de esas características, se tarda en diagnosticar con acierto las causas, pero la oposición tiene la clave de todo y exige información detallada y, por descontado, la comparecencia del presidente del gobierno que, inevitablemente, en este momento sabe poco más que cualquier ciudadano.

Como es natural, no hay documento gráfico para llenar tanta dedicación y se aburre al ciudadano con la repetición de escenas que parecen fundamentales en esta información, así que yo he podido ver la misma escena de un perro paseando por el interior de un vagón accidentado, con unas naranjas esparcidas por el suelo, calculo que unas doce veces, y hay que tener en cuenta mi hastío a tanta información no deseada.

No podía faltar la bronca por la sede del funeral-homenaje por las víctimas, en su gran mayoría nacidos o residentes en la provincia de Huelva. En esa ciudad se ha acordado celebrarlo con la presencia del rey, del presidente de gobierno y del presidente de la comunidad autónoma de Andalucía, donde ha tenido lugar el accidente. Inmediatamente la presidenta de Madrid, de ultraderecha, intenta despreciar ese funeral, porque ella considera mejor hacerlo en la capital.

Una última cuestión: cuando encuentra un atasco producido por un accidente previo y todos los vehículos tienden a pararse para ver el accidente, ¿es información o morbo?  

Mientras, Trump intenta cargarse la ONU con esa Junta de Paz suya y de sus cómplices.

30 enero 2026

Abusos

Nunca me gustó Julio Iglesias ni como artista ni como persona, había un par de canciones suyas que tenían cierta gracia, pero en lo demás siempre me pareció lamentable. Que se definiera como intenso partidario del PP de Madrid y, concretamente, de su alcalde Almeida, un rufián bajito, no mejoraba esa apreciación. Pero una cosa es rechazar lo que me parece rechazable y otra decidir ahora que es culpable de todo lo que se le acuse, olvidando la presunción de inocencia tan cacareada en otras ocasiones.

Por supuesto, cualquier lector de esto ha pensado, al ver el título de ‘abusos’, en lo abusos sexuales, nada del abuso del rufián Trump sobre los más pequeños, que son casi todos, por eso se atreve con Groenlandia, con Venezuela o con Irán. De momento, que vienen más.

A pesar de todo, voy a tratar sobre los abusos cometidos sobre mujeres, que son los que ahora están de moda, gracias a Julio Iglesias. Y si me lo permiten, también hablaré de los abusos cometidos por mujeres contra hombres, más que nada porque durante tres años yo fui víctima de los abusos de la que fue mi segunda esposa. Y digo “fue” con toda precisión, porque por fortuna aquel matrimonio fue anulado por las autoridades civiles y religiosas. Las militares también lo habrían anulado, quiero suponer.

Casi a diario, hay denuncias de mujeres que se consideran abusadas por algún hombre. No sé si es casualidad, pero el hombre suele poseer bastantes más bienes que las mujeres denunciantes, así que también es cierto que muchas se sienten tentadas de interponer una denuncia y se quedan a la espera de que caiga algo

No tiene remedio: desde tiempo inmemorial el más fuerte ha abusado del más débil, y por eso siempre ha habido y habrá hombres que abusen de la mujer que tienen más cercana. La mujer no suele poseer demasiados bienes (excepto las hermanas Koplowitz) y el hombre abusa entonces de lo que ella porta siempre, que son sus zonas erógenas. Triste y lamentable.

 Desde tiempo inmemorial, los débiles han intentado abusar del más fuerte y, frecuentemente, han salido escaldados del experimento, pero en el caso de la pareja, la parte femenina desarrolla un sexto sentido que le permite abusar psíquicamente, si no puede físicamente, de la parte masculina de la pareja. Con frecuencia él piensa que ella se cansará de abusar y por eso yo aguanté tres años y estaba dispuesto a aguantar más, si no fuera porque afortunadamente ella se aburrió de abusar siempre del mismo. Lamentable y triste. 

No está de más recordar que en la pareja estable, los abusos no son siempre sexuales y existe un abuso y la imposición de un terror que es terrible porque anula a la víctima. Afortunadamente, en los países desarrollados existen medios para acabar con todo esto y basta con denunciarlo, aunque sé que es más fácil decirlo que llevarlo a cabo.

En el caso de Julio Iglesias yo recomendaría esperar a que se pronuncie la justicia o se aclare la denuncia, porque hay una serie de factores que hacen pensar que las cosas no son tan sencillas como pudieran parecer. Hay un aspecto que siempre me produce sospecha: los hechos tuvieron lugar hace varios años y hablan de abusos continuados. ¿Cómo es que las víctimas consintieron esa continuidad y cómo es que siguieron conviviendo con el abusador? Desde luego, yo voy a esperar a lo que se sepa con certeza finalmente, porque puedo sentirme tentado a la condena ya que el cantante nunca me ha gustado como artista ni como persona. No entiendo que siempre se le haya considerado un sobón, pero se le haya reído la gracia y ahora, de repente, todos se pongan contra él.

09 enero 2026

Breaking News

Antes de nada, quiero pedir disculpas por el titulito que no es más que un homenaje a todos los memos que están convencidos de que algo dicho en inglés pasa a ser necesariamente importante y trascendente.

Dicho esto, paso a aclarar que esta entrada va de las noticias que dominan las portadas de casi todos los diarios españoles, ocupando ellas solas nada menos que la mayoría del total y en ocasiones sobrepasan el 90% del espacio disponible. Por ejemplo, tenemos al Diario de Sevilla al que le parece normal que las coronaciones de vírgenes, consagraciones, quinarios, etc. dominen la portada. Conviene añadir que los otros diarios sevillanos son el ABC (sin comentarios) y El Correo de Andalucía fundado por un cardenal local hace más de un siglo. Aclaro que el primero de estos ha estado semanas ocupando su primera página con el trascendente recorrido por los barrios sevillanos del cristo del Gran Poder. Así están las cosas.

Posiblemente los españoles seamos esa mezcla de frivolidad e ignorancia que muestran los diarios, así que recomiendo iniciar la mañana con The Guardian que también anda en las mismas, pero al menos ayuda a aprender inglés.

El notable El País tiene en portada el titular Violencia sexual en la universidad: “Nos llegan violaciones entre ‘amigos’ que no se identifican como agresiones” lo que más o menos viene a decir que existen universitarios que violan a una compañera sin darse cuenta. Es verdad que el sexo no es lo que era o, al menos, no debe ser tan divertido como antes si se puede practicar sin darse cuenta. Sea como sea, El País vive ocupado con el sexo o al menos con sus desviaciones y por eso las noticias sobre cualquiera de las letras de LGTBIQWERTY suelen ocupar la portada. Por no hablar del feminismo, que le obsesiona hasta la locura. Ha olvidado completamente la línea editorial que hasta hace unos años tenía, aquella que atraía a todas las personas filosóficamente liberales.

Durante un tiempo, compraba el diario Público porque era de izquierdas y me complacía la manera en que abordaban la actualidad. Lamentablemente, eso no tuvo mucho éxito y al cabo de unos años se vieron obligados a cerrar la edición en papel, conservando solamente la edición digital, que nunca podrá sustituir a la otra y que se ve obligada a consagrarse a noticias de gran impacto, omitiendo por tanto el seguimiento de lo cotidiano que tanto importa. 

Recientemente se me ocurrió suscribirme a esa edición digital, pero me parecía normal ver antes cuál es la línea editorial actual y la manera de manifestarla. Fue imposible, porque ahora todas las webs ha tomado la bonita costumbre de que para acceder a ellas haya que permitir las cookies, lo que es una forma de permitir apropiarse de nuestros datos, o hay que suscribirse directamente. Llegué a escribir para decirles que no era lógico pretender que los lectores se suscribieran sin probar previamente el producto, pero me dijeron que lo pensarían y ahí terminó el intento. 

Llegué a suscribirme al diario digital elDiario.es pero duré pocos meses porque eran demasiado radicales para mi gusto y dedicaban sus esfuerzos a materias que para mí eran escasamente importantes o desagradables, así que opté por darme de baja y en esas continúo.

Me he paseado por diarios como El Periódico de Barcelona e incluso por otros de ideología contraria a mis principios como puede ser El Mundo o La Vanguardia, pero decididamente no quiero atizarme cada día una ración de disparates que posiblemente terminarían dañándome, pero que con seguridad me molestarían.

El resultado es que en estos momentos estoy suscrito a El País y me veo obligado a complementarlo con publicaciones de tan baja calidad como Diario de Sevilla o 20minutos, dos panfletos de escasa condición que, por estar abiertos a todo el público, no se molestan demasiado con lo que publican. Incluso el respeto a la gramática es con frecuencia escaso o nulo.


31 diciembre 2025

Palabras desgastadas

Creo que siempre han existido palabras que estaban de moda y, consecuentemente, palabras que se gastaban y desaparecían del repertorio popular. Participan en esto de manera muy activa los jóvenes, a los que gusta poseer un vocabulario que los “viejos” (de 25 años o más) no usen ni conozcan. La Real Academia de la Lengua Española era la que se ocupaba de filtrar las novedades, aunque desde finales del siglo XX haya olvidado aquel lema suyo de “limpia, fija y da esplendor” que nos enseñaban en el colegio. Ahora andan enloquecidos adaptando el vocabulario y usos de los habitantes de la América hispana por aquello de llevar al extremo aquello de que todos hablamos el mismo idioma, algo falso porque allí no viven la lengua española como propia y hasta cierto punto es lógico que busquen y utilicen sus propias ocurrencias. Según he podido leer, hay un movimiento en Chile que pretende registrar eso que hablan como un idioma propio inventado por ellos.

Todavía no he conseguido entender por qué extraña razón los hispanos de América se empeñan en cambiar el acento de algunas palabras españolas como “vídeo”, “élite”, etc. y por qué sustituyen la partícula “lo” por “la”, como por ejemplo en la expresión “lo pasé bien” que dicen “la pasé bien”. En realidad, sospecho que simplemente no entienden muy bien lo que hablan y quizás sufren una influencia excesiva de los EE.UU., al que sienten mucho más cercano que la distancia real que los separa. En español, la partícula “lo” es similar a otras de otros idiomas y vale para referirse a algo abstracto o inconcreto. Nada que ver con el "la".
 
Tampoco comprendo por qué misteriosa razón, que no sea el desconocimiento, se empeñan en utilizar la partícula reflexiva “se” con muchos verbos que no son reflexivos: dicen “se robó” cuando alguien roba algo, lo que parece indicar que se robó a sí mismo. En una ocasión mi hija, refiriéndose a sus deseos para Reyes me dijo que “se pedía” no sé qué cosa; le respondí que si era así yo esperaba que ella “se lo regalara”.

Por aquí, seguimos empeñados en jubilar palabras como inválido, lisiado, disminuido o discapacitado que no son en absoluto insultantes, pero que parecen ofender a quienes padecen alguna de las limitaciones a que se refieren. El cuarteto de palabras inválido/lisiado/disminuido/discapacitado ha sido desprestigiado de manera absoluta y ha habido hasta que modificar nuestra Constitución para sustituir esos términos por la expresión “persona con discapacidad”. Supongo que los cojos andarán ahora mucho mejor gracias a esos cambios. Me acuerdo que hasta hace unos años en los transportes públicos había asientos en los que el letrero “reservado a inválidos” dejaba claro para quiénes eran.  

Quién iba a decir el pudor que domina nuestro lenguaje. Resulta que a casi todos les resulta vergonzoso decir retrete y buscamos palabras que sustituyan el sustantivo. Casi siempre usamos palabras de otro idioma –toilette, w.c.– o recurrimos a eufemismos, como eso de servicio cuando preguntamos por la ubicación del cuarto de baño.

Otra palabra que también ha sido sustituida −equivocadamente− por otra en inglés es marica. Parece que nuestra arrebatadora corrección nos impide pronunciarla y, la verdad, entiendo que se evite el uso de maricón que es de intención insultante, pero la otra tan solo es descriptiva y no tiene por qué ser maliciosa. Desde luego, lo de gay no me parece buena idea y en cualquier caso debería referirse a varón y hembra, no como aquí que vale solo para varón..

En la listas de palabras mandadas al exilio no pueden faltar lo de ciego o negro. La primera ha sido sustituida por invidente, que no es más que un sinónimo que de momento no ofende y respecto a la otra no hemos llegado a un consenso y por eso se usa lo de persona de raza negra, afroamericano o de color o vaya usted a saber qué, depende de la habilidad del hablante. Sin embargo, los negros siguen existiendo y al desaparecido Javier Marías le fastidiaba ese esfuerzo por evitar lo que es notorio. Y encima, los cursis se inventan lo de subsahariano, como si no hubiera negros al norte o este del Sahara.

Tenía una amiga natural de Kenia −por supuesto que negra− y le pregunté cómo llamaban en su país a los de piel clara como yo: me contestó que −inevitablemente− blancos

19 diciembre 2025

Cesta de la compra

Creo que en España todo el mundo conoce esta expresión, referida a los artículos que compramos para el diario suministro del hogar, tanto artículos de alimentación como los productos de limpieza diarios. De eso hablaban ayer en la televisión y se admitía que, más o menos, desde la pandemia todo ha subido una media del 50%, no así los salarios, y por lo tanto, aunque es cierto que la economía y situación del país van como un cohete, las economías domésticas no comparten ese bienestar, porque las macrocifras no se pueden comer. En general, cuesta llegar a fin de mes y se va prescindiendo poco a poco de artículos que siempre fueron habituales, como el aceite de oliva.

Decían con toda la razón que la exportación es conveniente, pero sube los precios de los artículos a los consumidores interiores cuya importancia es vital porque como muy bien decían, una vez perdidos son difíciles de recuperar. Las razones para esa subida de precios son diversas, pero fundamentalmente los incrementos que van añadiendo los intermediarios, demasiados y demasiado ambiciosos; no es aceptable que un agricultor reciba una remuneración escasa por las cebollas que cultiva y que esas mismas cebollas lleguen al consumidor con un incremento de precio de más del 500%. No puede ser y no debería ser.

Pienso que desde siempre, el sueño de cualquier habitante del planeta es vivir sin trabajar y sin producir nada. Esto es algo que han conseguido buena parte de los intermediarios a los que nos referíamos cuya actividad se limita a pasar de una mano a otra los productos antes de que lleguen a la tienda. Por descontado que todo esfuerzo merece una remuneración, pero no es justo el incremento de precio actual y que el agricultor sea el que menos beneficio obtiene del producto que cultivó. Los habitantes de las ciudades no sabemos lo duro que es trabajar el campo.

Se hablaba también del aumento de precios debido a la exportación. Está muy bien que el país consiga exportar lo que produce –puesto que también importamos cada día más–, pero parece una barbaridad que se exporte más del 60% del aceite de oliva que se produce, que el año pasado Alemania haya incrementado en un 76% la importación de bovino procedente de España y China se lleva buena parte de la carne de cerdo producida aquí, aunque el porcentaje es oscilante, viene a ser un 40% de la producción. Eso sin duda enriquece a unos cuantos, pero ¿qué queda para alimentar a los de aquí? No mucho y de ahí la subida de precios.

Se menciona poco el aumento de población del planeta: en 1900 había unos 1.600 millones de habitantes, en 1970 (ayer como quien dice) éramos 4.000 millones y hoy se calculan unos 8.300 millones. Si se paran a pensarlo, de manera más o menos rápida, África va a engullir a Europa, pues allí tener 8 o 10 hijos no es nada llamativo. La población se multiplica de una manera tremenda, pero el tamaño del planeta sigue siendo el mismo y ya se supera la cantidad de habitantes a los que se puede suministrar alimentos. No se pueden importar productos de otros planetas y de ahí que tímidamente se intente introducir el hábito de consumir insectos, algo que ya se hace en Asia, pero que a los occidentales se nos hace muy cuesta arriba, aunque sea en forma de harinas. El problema es que dentro de poco no habrá insectos para todos.

En resumen: hay un malestar general en contra del gobierno, no por su actuación sino fruto de una campaña mediática de la derecha. También es cierto que el gobierno no ha sabido afrontar la subida de precios ni el problema de la vivienda.  

02 diciembre 2025

Dos mundos

Creo que hasta hace poco, yo estaba convencido de que era normal que en España unos fuéramos tan inequívocamente de izquierdas y otros tan inequívocamente de derechas. Nada de medias tintas.

Asisto a diario, como tantos, a la lucha a muerte entre el PP-Vox (y quienes son sus votantes, lo peor del caso) y PSOE y esos partidillos convencidos de que ellos son la verdad y la vida; que son ellos los que llevan el rumbo del país y los que consiguen esas mejoras sociales que a muchos benefician y –al parecer– contentan a pocos. Nunca he entendido cómo los mismos que llegan a tener una subida en su pensión del 8,5% votan a quienes redujeron la subida a un misérrimo 0,25%. Que quienes consiguieron tantas libertades y ventajas votan a quienes se las reducen. Luego me acuerdo que este es el país de ¡vivan las caenas! Y sé de qué van las cosas.

Hay excepciones en los dos casos, pero no deja de ser curioso que los de derecha suelen ser gente empecinada y poco cultivada y los de izquierda gente preocupada por la marcha del mundo y el bienestar general. Ya lo sé, cualquiera que observe el comportamiento y el aspecto de quienes dirigen esos partidillos que creen arreglar el mundo –lideresas–  pondrá razonablemente en duda lo que afirmo, pero le recomiendo que mire lo mismo en ese tal Tellado, en Alvise, en Ayuso, en Pepa Millán, en Cayetana Álvarez de Toledo, en Ester Muñoz y tantos otros. Incluso a los que se camuflan con la piel de cordero, como Borja Sémper. 

Todavía no me recupero del golpe que supone ver a esta gente oponerse a la condena del genocidio en Palestina, va a resultar que, como afirma Netanyahu, son de verdad antisemitas. En realidad, es casi divertido escuchar a la gente derechona, expresar de sus 'ideas' y cómo desechan todo lo que pueda venir de esos desnaturalizados que son las personas más o menos de izquierdas. El gran problema de esta partición de la población es que los de derecha están dispuestos a pasar por alto lo que quiera que hagan sus líderes, mientras que los de izquierda no perdonan comportamientos inadecuados o corruptos.

Claro que hay que ver que la derecha considera que Begoña Gómez merece la cárcel mientras la izquierda no cree que algo basado en unos recortes de periódicos y montado por un juez que parece una parodia de lo que debería ser, deba tenerse en cuenta.

Ahí tienen a la presidenta de Madrid, viviendo con su amante (¿por qué en TV lo llaman novio?) en un piso pagado con dinero negro, ella responsable de la muerte de 7.291 personas fallecidas sin atención médica durante la pandemia y a un presidente de la comunidad valenciana, responsable directo de la muerte de 228 personas durante la dana, que siguió en su puesto más de un año tras el desastre porque el mando central del PP temía moverlo de donde está, no sea que perdieran el gobierno de la comunidad a favor de otras opciones políticas. 

Al tiempo, paladean decir eso de que el gobierno y su presidente Pedro Sánchez están sumidos en la corrupción, cuando lo que hay son dos miembros de ese gobierno que presuntamente han sido activamente corruptos, cuando hasta la fecha no hay sentencia ninguna en este sentido y ambos fueron inmediatamente expulsados del PSOE como medida preventiva, cuando el propio PP es el único partido condenado por corrupción. En cuanto a la esposa o el hermano de Pedro Sánchez están sujetos a procesos que dan risa, simplemente porque los jueces son de la caverna jugando a eso que llaman lawfare.

Decía al comienzo que los votantes del PP son descendientes directos de aquellos que cuando Fernando VII el Felón gritaban ¡vivan las caenas! Y me reitero en ello, porque si hay algo que caracteriza a la gran mayoría de la derecha es su incapacidad para razonar y atender a ningún argumento articulado. Los mismos que piden desde el primer día de este gobierno su dimisión, se benefician de tantas ventajas conseguidas gracias a este gobierno: subidas salariales, subidas de pensiones, Ingreso Mínimo Vital, aumento de licencias por nacimiento (padre y madre), disminución del paro, etc. etc. En contra, no me importa reconocerlo, recrudecimiento del problema de la vivienda, subidas de precios, inmigración ilegal, etc., todos ellos problemas que ya existían con anterioridad, pero a los que no han sabido hacer frente. ¿Conocen las recomendaciones de Joseph Goebbels? Porque los miembros del PP son sus más aplicados alumnos.

Creo que quienes votan a la derecha –PP, Vox o Junts en Cataluña− son lo que podríamos llamar seres no-pensantes. Son personas que por sus postulados (?) han decidido no informarse y no cambiar su voto pase lo que pase. Viven en otro mundo llenos de odio, un mundo en el que se bloquean las ideas y se limitan a votar a su partido y no atender razones de ninguna clase, si no, por ejemplo, ¿cómo entenderíamos que esos jubilados votaran a quien le subía la pensión cada año un 0,25% despreciando a quien se la sube un 8,5% o lo que corresponda según el IPC? 

20 noviembre 2025

Franquismo y franquistas

Llevamos un tiempo en que se repite una y otra vez lo de que a los jóvenes les atrae el franquismo y que están convencidos de que aquello era mejor que lo que tenemos actualmente. Sería para desconfiar de esta afirmación si no fuera porque los adolescentes y jóvenes son, por necesidad biológica bastante ignorantes en su mayoría, muy creídos de sí mismos, y por lo tanto imbéciles. 

En primer lugar y por definición, ninguno de ellos ha vivido bajo el franquismo, algo que sin embargo yo he conocido hasta el hartazgo porque he vivido la dictadura en casi su totalidad, y como consecuencia, tengo experiencia de la época que me permitiría casi escribir un libro. Para empezar, el dictador no les hubiera permitido manifestarse libremente, así que hay un fallo de principio en su actitud que lo vuelve todavía más estúpido.

Hoy se cumplen exactamente cincuenta años de la muerte de ese individuo que sometió a España a una situación de esclavitud e inferioridad que duró décadas y sigue habiendo gente que conmemorará la fecha como si no fuera más bien algo a celebrar: el franquismo quedó lejos y solo queda eliminar sus vestigios. Que no son pocos ni fáciles de borrar. 

El franquismo significó quedar bajo los caprichos del dictador, de la iglesia católica y de los aprovechados afines al régimen. Una mujer no podía viajar sola, ni abrir una cuenta corriente ni obtener el carnet de conducir si no era debidamente autorizada por su marido; por supuesto, el maltrato a la pareja femenina no era cosa condenable y no se sancionaba. En un domicilio no podían reunirse más de tres personas que no estuvieran empadronadas allí, lo que significaba que se podía hacer lo que se quisiera, pero si las autoridades lo consideraban oportuno podían tirar la puerta abajo. Nada de manifestarse públicamente ni escribir nada que molestase al régimen, porque eso significaba que la publicación sería retirada y el autor encarcelado. El cine, teatro, cualquier manifestación artística debería pasar la censura que era muy estricta y no permitía casi nada. Usted podía tener las ideas políticas que quisiera, pero debería guardarlas en su interior o, de lo contrario, sería encarcelado. La prensa era toda del mismo pensamiento y si se atrevía a disentir corría el riesgo de ser clausurado e incluso ver dinamitada su sede, como sucedió con el diario Madrid.

Lo que puede llamarse una delicia, y esto parece que es lo que agrada a los jóvenes en un buen porcentaje. Lo peor es que estas actitudes amparan y fomentan el aumento de posiciones de ultraderecha, en línea con lo que está pasando en muchos países y podría darse el caso de que en unas elecciones resultase vencedor un partido político que aboga por la vuelta del franquismo y la eliminación de las libertades. En un mundo en el que los grandes triunfadores son asesinos declarados como Putin, Trump o Netanyahu –por citar solamente tres− esa vuelta a la dictadura no tendría grandes problemas para hacerse efectiva.

No es que yo esté satisfecho al cien por cien con el gobierno  o régimen actual, algo que considero casi sano, porque coincidir totalmente con quienes tienen el gobierno sería indicio de lavado de cerebro y conformidad sospechosa de sumisión. Detesto la corrupción y los corruptos porque son ellos los que pueden acabar con un sistema que, si bien tiene grandes fallos, es de momento el mejor conocido –como afirmó un popular rufián ya desaparecido– y ojalá dure.

Por encima de todo, el franquismo fue la desaparición de la libertad, eso que tantos desprecian ahora, pero que lamentarían perder. O quizás no. 

07 noviembre 2025

Salvadores y salvados

Veo y escucho en televisión al patrón de un barco de Open Arms ufanándose de haber salvado y rescatado en el Mediterráneo a más de 70.000 inmigrantes ilegales. A veces reflexiono si no seré uno de esos fascistas sin corazón a los que se refieren frecuentemente todos esos falsos progresistas que triunfan en lo suyo y que parecen haber llegado al planeta apeándose de una nube. La respuesta es fácil: no, no lo soy.

Es muy fácil exculparse uno mismo, pero es que no he encontrado todavía un partidario de la inmigración ilegal capaz de refutar lo que yo argumento. En esas lanchas de todo tipo, vienen generalmente varones –también alguna fémina, frecuentemente embarazada− sobre los que no sabemos ni sabremos nada, porque incluso se desprenden de sus pasaportes para que no se pueda conocer su procedencia.

No hay que ser muy listo para suponer que entre esa multitud vienen delincuentes, enfermos, terroristas y personajes de cualquier pelaje porque para entrar en España hay dos vías: venir con pasaporte y visado, en su caso, o venir desde África sin ningún tipo de control.

El argumento favorito en la actualidad es que esos inmigrantes ilegales son en gran parte responsables de la buena marcha de nuestra economía. Parece ser que la ilegalidad debe ser protegida porque beneficia al país. Más que al país, beneficia a los agricultores que emplean con salarios y condiciones de miseria a esos africanos para producir y cosechar su producción de vegetales. Igual que el turismo, del que el gobierno está tan satisfecho, solo beneficia a los hosteleros. También a los que les dan un trabajo para que cuiden de familiares mayores o enfermos que necesitan atención permanente, esto casi siempre procedentes de la América hispana; en este caso, no suele haber lucro. Da la sensación de que si no estuvieran ilegales –sin papeles– no serían válidos para estos cometidos o simplemente esos inmigrantes se buscarían puestos de trabajo como ingenieros o altos ejecutivos, un verdadero misterio porque la mayoría ni siquiera sabe español, no digamos una preparación de mínimo nivel. Por eso se llega a saber que algunos expulsados de España por haber cometido un delito, son admitidos de nuevo como inmigrantes indocumentados. De los menores inmigrantes –menas– mejor ni hablar.

Hay otro sistema, empleado casi siempre por los procedentes de la América hispana: se vienen con tan solo billete de venida y la vuelta abierta sine die, a veces se toman la molestia de reservar un hotel, reserva que cancelan apenas llegan o poco antes de venir, se van a vivir con algún amigo o familiar ya asentado y de inmediato empiezan a buscar por Internet subvenciones previstas para inmigrantes, ayudas de ONG y algunas veces ofertas de trabajo.

El gobierno lo tendría fácil: igual que se hace con los temporeros que se contratan para recoger la fresa en Huelva o aceitunas en varias partes del país, se podrían contratar en origen y ofrecerles garantías en su venida y vuelta y durante su estancia de que hasta donde sea posible evitarlo, no van a sufrir explotación. Que quede claro: la llegada de inmigrantes no es cosa mía si no es masiva, lo que me fastidia es que se permita y fomente la llegada sin cumplir las leyes de inmigración.

Pero nada de esto va a ocurrir. ONG, gobierno y gobernados están satisfechos con el estado actual de la situación y nadie va a mover un dedo para impedir ese disparate. Incluso los de Open Arms y el despistado de Richard Gere están convencidos de que llevan a cabo una labor humanitaria y que todos debemos estarles agradecidos. La única protesta es la que llevan a cabo los botarates de ultraderecha, lo que impide que el asunto sea tomado en serio. 

Por si no está claro, mi postura es que no se permita la inmigración ilegal y se persiga como se hace con otros delitos. 

27 octubre 2025

Contratos

Cuando iba a decidir crear este blog, mi principal preocupación era si podría encontrar asunto para cada entrada y el tiempo que ocuparía escribiéndola. Lo primero se solucionó enseguida porque me di cuenta que había mil asuntos cada semana sobre los que merecía la pena escribir. Lo segundo se solucionó porque me di cuenta de que me gustaba escribir y una vez puesto a ello apenas me lleva un rato.

En este caso, más que buscar el tema para la entrada, ha sido el tema el que ha saltado sobre mí al haberme visto envuelto en el problema varias veces en los últimos tiempos.  

Son miles los casos que existen, pero quizás el más habitual y escandaloso es el de las operadoras de telefonía e Internet. Yo, hace décadas, era abonado de una compañía de la que ni recuerdo el nombre y que fue comprada por Auna. Más tarde Auna fue comprada por Ono que a su vez fue comprada por Vodafone años más tarde. Todo esas maniobras de compra-venta incluían como es natural y como principal patrimonio, los clientes los que en ese momento contaban, venía a ser como una compra al por mayor de esclavos. Y como tales nos trataban, ofreciendo al mundo exterior unas condiciones con las que no contábamos los que ellos consideraban clientes cautivos.

Harto ya de tanto abuso decidí cortar por lo sano, dejando a un lado la pereza que me producía toda la mudanza, y me cambié a otra compañía, concretamente a Digi, creyendo estúpidamente que iba a mejorar. Cierto que mejoraba la tarifa, pero a cambio pasé a ser considerado menos que un esclavo. El que pomposamente llamaban servicio de atención al cliente era un teléfono al que usted podía llamar y que de inmediato le anunciaba que en unos segundos sería atendido por un gestor. En realidad le tenían escuchando alternativamente publicidad propia y una musiquilla hasta que al llegar a los quince minutos de espera −900 segundos− se cortaba la comunicación. Esto podía repetirse tantas veces como usted estuviera dispuesto a soportar, hasta que finalmente renunciaba a comunicarse con la compañía. Ni se le ocurra pensar que a horas avanzadas mejoraría la situación: tras un fallo clamoroso llamé a eso de las 11:30 de la noche y me dijeron con toda la frescura del mundo que esas no eran horas de llamar. 

Una vez comprobado que resultaba imposible comunicar telefónicamente con la compañía telefónica, busqué una dirección de correo electrónico a la que pudiera dirigirme. Recibí de inmediato una de esas contestaciones automáticas en la que me decían que para atender mi petición debería facilitarle una serie de datos, incluida una copia de mi DNI ¡justamente los datos que ya poseían!

Ningún gobierno de ningún partido, por razones que no acabo de entender, ha intentado acabar con este abuso, haciendo incluso que el representante de una asociación de consumidores (Facua) diga: “Las administraciones dejan que las empresas nos roben”, y lo peor es que no tiene remedio, salvo que uno decida aislarse y adoptar la actitud de un náufrago (sin la compañía de alguien llamado Viernes).

07 octubre 2025

Leyes pintorescas


Hay un principio fundamental que afecta a toda la legislación: ninguna nueva ley puede tener efectos retroactivos, salvo que sea para beneficiar al ciudadano. Esto se dice que es así, al menos en España, aunque yo diría que hay casos en los que se infringe notablemente este principio, si bien de una manera retorcida.

Pondré un ejemplo, que en realidad no es más que un caso real y que afecta a muchas personas, incluido yo mismo. Supongamos que usted se compra un coche en 2009, una vez jubilado, invirtiendo para que el vehículo reúna todas las comodidades conocidas puesto que lo va a usar poco, pero quiere que le dure mucho. Quiere que sea poco contaminante para ayudar a la limpieza del aire, así que hace caso de lo que le aconsejan en el concesionario y se compra un coche de un sistema que no había tenido en su vida, pero que efectivamente produce menos CO2, un diésel que cumple las directrices Euro-5.

Años después, se promulga una disposición, creo que europea, que obliga a las ciudades a crear zonas de bajas emisiones ZBE. Como vivo en Madrid, el ayuntamiento se precipita a cumplir este precepto, así que llevo bastantes años sin poder acceder al centro de la ciudad y aparcar donde encuentre espacio, algo que rozaría el milagro.

¿Cómo llamamos a esto? Porque para mí es claramente una disposición con efecto retroactivo, puesto que no existía cuando compré mi coche, este tiene pocos kilómetros y lo he cuidado tanto en el aspecto estético como en el tecnológico, pernocta en un garaje privado –no en una plaza de aparcamiento comunitaria− y pasa escrupulosamente todas las revisiones anuales. En las ITV de cada año a las que me obliga la ley, me confirman que produce pocos gases contaminantes lo contrario de tanto SUV como ahora circula, pero claro, son coches adquiridos recientemente, que es de lo que se trata.

De manera que me encuentro con un coche casi nuevo –jamás ha tenido una avería que me obligue a repararlo–, que no puedo renovar porque el modelo ya no se vende en Europa, así que tiene 16 años, cuando habitualmente yo compraba un nuevo vehículo cada 5 a 7 años.

Sin que yo lo solicite, encuentro bastantes personas que desean comprármelo, pero quieren obtener un precio ventajoso aprovechando las limitaciones impuestas, algo a lo que no estoy dispuesto pues supongo que debido a la presión de la opinión general, son pocos los modelos que en la actualidad vienen tapizados en piel y con tantos detalles como tiene este.

En mi caso, el perjuicio no es tan grande porque mi esposa tiene un híbrido con el que me desplazo al centro de la ciudad, y dejo mi coche casi exclusivamente para viajes fuera de la ciudad, donde no exista la bendita ZBE. No obstante, no puedo dejar de preguntarme, ¿cumple la limitación a que me veo sometido el precepto que según dicen debe cumplir toda nueva ley promulgada? 

23 septiembre 2025

Lo que sorprende a los extranjeros

He estado viendo algunos blogs o grabaciones en YouTube de extranjeros que actualmente viven en España. Al principio me hacía algo de gracia lo que se decía, pero poco a poco fue apoderándose de mí la necesidad de calificarlos de estúpidos y cierto rechazo hacia los que relataban lo que les había sorprendido durante su estancia. ¿Qué esperaban? 

La mayoría de ellos, en especial los que se autoconsideran latinos, gracias a una ocurrencia de Napoleón III y el desprecio de USA, tiene intención de quedarse aquí si les gusta lo que ven y viven, y si las cosas le van bien. Así estamos…

También hay estadounidenses, sorprendidos de que aquí haya coches, aviones y otros artilugios semejantes; ya se sabe, vienen de un país que se valora “el mejor del mundo” para todo. Si supieran de todas las diferencias sufrirían un colapso.

Hay que entender lo que comentan: que si la gastronomía, que si los −malos− horarios, que cómo nos gusta estar en la calle o los bares, que si trabajamos para vivir (y no al contrario). Muchos se sorprenden de los transportes públicos, que en sus países, por una razón o por otra, casi no existen, pero lo que me fastidia es cuando insisten en exceso en esto de las diferencias. Cada vez que viajo a una parte de España que no es en la que resido habitualmente, encuentro numerosas diferencias y no corro a enumerarlas en Internet, porque entiendo que esas diferencias son lógicas. Fuera de Europa, los beneficios sociales no son preocupación de los gobiernos… o simplemente no hay dinero para implementarlos. Hablo de la sanidad, transporte y enseñanza.

Cada vez que viajo a otro país, encuentro otras costumbres, otros entornos, pero no me sorprendo porque eso es lo más lógico. Si el mundo fuera homogéneo, ¿para qué viajar? Así que me limito a aceptarlo más o menos bien y no hago aspavientos, como aquellos británicos indignados porque aquí no todo el mundo hablara inglés.

Hay algo que es natural que les sorprenda y es la mayor seguridad en la calle. He visitado algunos países de Sudamérica y las Antillas y me quedé helado de que hasta en una ciudad de la categoría de Buenos Aires, fuera peligroso coger un taxi. Hay que tomar una serie de precauciones para asegurarse de que el conductor del vehículo no resulte ser un bandido y caminar por una calle no concurrida es una aventura temeraria. Me monté en uno de esos autobuses turísticos de dos pisos que abundan en todas las ciudades y me dejé olvidadas la gorra y la funda de piel de la cámara. Por más que recorrí todos los lugares que me fueron indicando, fue imposible recuperarlas. Espero que el actual poseedor –que no propietario− las disfrute con poca salud, ya que no consideró conveniente entregarlas en objetos perdidos.

Prácticamente toda Europa vivió una guerra terrible (España la suya propia) tras la que hubo que reconstruir todo lo destrozado y aún más y puede que eso nos hiciera más sensatos. Es algo que no sucede en los países de origen de los que aquí llegan, sumidos la mayoría de las veces en una inestabilidad e inseguridad perpetua. Quizás sea eso lo que nos ha hecho más laboriosos y más tranquilos, aunque haya quienes se empeñen en acabar con todo lo conseguido.