Menciono esto porque se trata de un incidente imposible en España, donde la policía urbana está solo para desfiles y si usted les llama por un caso similar es posible que se burlen o incluso le detengan por gastar bromas.
Hace algún tiempo, leí en la prensa que en Granada unos vecinos llamaron a la policía porque en una vivienda tenían montado un escándalo insoportable. Los agentes actuaron en la terraza del inmueble y desalojaron a las 85 personas que participaban en una fiesta. En dicha terraza se había instalado un sistema de altavoces de gran potencia que generó las molestias por ruidos a los vecinos, que formalizaron sus denuncias. Hasta aquí el asunto puede parecer casi normal, si no fuera porque esa vivienda acumulaba quince denuncias por el mismo tipo de escándalo, ¿Hay quien dé más?
Afortunadamente eso no ocurre donde vivo, tan solo mis vecinos de arriba, a los que pedí inútilmente que colocaran fieltros en las patas de las sillas en 2005, tiene por hábito pasar la aspiradora durante más de una hora en su casa los lunes a las 8 o 9 de la tarde. Eso por no mencionar que tienen broncas a diario en las que interviene un hijo de poco más de 20 años y que supera a sus familiares en el arte de gritar. Que ya es gritar.
Estamos en un país en el que cualquier festividad popular patrocinada debe producir necesariamente una cantidad enorme de ruido que dé la sensación de que la gente realmente se divierte. Muchos españoles rehuyen la cercanía de las mesas grandes en los restaurantes porque saben que eso significa que no podrán comer en paz. Aquí cualquier festividad popular debe emitir necesariamente una cantidad enorme de ruido para que se sepa que la gente verdaderamente se divierte.
Me viene a la memoria el caso de un escritor universal llamado Javier Marías, fallecido ya por desgracia, que llegó a tener un conflicto con la municipalidad de Soria, donde tenía una vivienda para trabajo, reposo y recogimiento, porque para celebrar las fiestas locales le habían colocado un altavoz junto a su casa: ya se sabe, a mayor ruido mayor contento.

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