Hace algún tiempo ya me di cuenta de que habían desaparecido los comentarios que algunos, pocos, dejaban tras leer las entradas, pero lo cierto es que a nadie le merece la pena decir ni una palabra y actualmente ni uno solo se deja porque quienes leen las entradas están convencidos de que esto es gratis. Se equivocan. Hay un precio y es que alguna vez dejen una opinión, favorable o contraria, sobre lo que acaban de leer.
Sinceramente, estoy un poco harto de este blog tras una existencia de casi 17 años, así que si este silencio persiste, cierro el blog antes de fin de mes limitándolo solo a amigos, y a leer a otra parte. Me da igual el idioma y el contenido, pero hay que comentar como peaje a un blog que no me reporta satisfacción alguna.
Yo he sido lector de algunos blogs, ya desaparecidos, y encontraba satisfacción en dejar un comentario acerca de lo que acababa de leer, mantenía un cierto nexo con sus autores, ¿acaso soy un ejemplar único?

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