25 marzo 2026

Descanse en paz

Este título tan fúnebre es un homenaje a un verbo que, gracias al contagio de los hablantes americanos, desapareció injustificadamente del vocabulario de los españoles más o menos en los últimos veinticinco años. Nosotros les regalamos a aquellos familiares un idioma culto: ellos nos obsequian con una manera zafia de utilizarlo.

Es inútil buscarlo en el habla de cualquiera en los tiempos actuales: se trata del verbo ‘oír’, sustituido enloquecidamente por el verbo ‘escuchar’, que ni de lejos significa lo mismo, pero la ignorancia no precisa justificarse. En Hispanoamérica decidieron hace tiempo eliminarlo de su repertorio y a finales del siglo XX o principio del XXI esa mamarrachada saltó el Atlántico y se implantó por sorpresa en España.

Ahora, usted puede sorprenderse al oír en televisión o leer en la prensa que alguien escuchó un disparo, o escuchó un trueno: sorprende, pero eso es lo que hay. No puedo evitar mi susto al contemplar cómo una persona a la que consideraba aceptablemente culta se ha pasado a ese uso erróneo sin pestañear. Yo sigo utilizando los dos verbos y haciendo campaña por ello, aunque tengo que admitir que si mi alcance es bastante limitado, el éxito de mi esfuerzo es todavía menor. 

Curiosamente, esos dos verbos continúan existiendo felizmente en los idiomas más conocidos: inglés, portugués, francés, alemán, italiano… pero aquí decidieron que era un esfuerzo titánico distinguir entre oír y escuchar y se adoptó el último de los dos para todo uso, aunque resultara un absurdo. Si usted se molesta en consultar el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, podrá comprobar que ‘oír’ significa Percibir con el oído los sonidos (es decir, usar uno de los cinco sentidos), mientras que ‘escuchar’ es Prestar atención a lo que se oye (cuestión de voluntad), casi nada que ver uno con otro, pero como muy bien ha concluido un estudio de la Unión Europea, la inteligencia en general está disminuyendo, posiblemente debido al uso de los smartphones, y aunque me resultaría extraño puede que esto mismo le termine ocurriendo a lenguas que hasta ahora eran cultas.

La primera acepción de cada definición muestra claramente la diferencia entre ellos; mientras que oír se define con el verbo percibir, escuchar lo hace con la perífrasis prestar atención. Esa es, precisamente, la diferencia entre ambos: escuchar implica voluntad por parte del sujeto, mientras que con oír no sucede lo mismo. Cuando estoy hablando con alguien por teléfono y hay dificultades técnicas en la comunicación me resulta increíble que me digan eso de ‘no te escucho bien’, cuando evidentemente debería usarse el otro verbo.

Es cierto que, de siempre, ha habido cierto uso que mezcla ambas formas, no era difícil oír que alguien había oído un recital de tal o cual cantante, pero eso eran ya costumbres consagradas por el uso y no producían la estupefacción de lo actual.

Aunque no he hecho un estudio a fondo, creo que de momento en América no han hecho lo mismo con otros dos verbos que guardan cierto paralelismo: ver y mirar. Simplemente espero que no cometan con ellos la misma tropelía, aunque si seguimos con el uso intensivo del móvil es algo que no se puede descartar. Me viene a la memoria el brutal método utilizado en La naranja mecánica para obligar a un individuo a mirar lo que no deseaba mirar ni ver. 

I have discovered that the translator insists on mistranslating what I want to say in the third paragraph: currently in Spain one says "he listened to a gunshot" and "he listened to a thunder".

17 marzo 2026

Sin comentarios

Hace algún tiempo ya me di cuenta de que habían desaparecido los comentarios que algunos, pocos, dejaban tras leer las entradas, pero lo cierto es que a nadie le merece la pena decir ni una palabra y actualmente ni uno solo se deja porque quienes leen las entradas están convencidos de que esto es gratis. Se equivocan. Hay un precio y es que alguna vez dejen una opinión, favorable o contraria, sobre lo que acaban de leer.

Sinceramente, estoy un poco harto de este blog tras una existencia de casi 17 años, así que si este silencio persiste, cierro el blog antes de fin de mes limitándolo solo a amigos, y a leer a otra parte. Me da igual el idioma y el contenido, pero hay que comentar como peaje a un blog que no me reporta satisfacción alguna.

Yo he sido lector de algunos blogs, ya desaparecidos, y encontraba satisfacción en dejar un comentario acerca de lo que acababa de leer, mantenía un cierto nexo con sus autores, ¿acaso soy un ejemplar único? Hay un traductor que traduce docenas de idiomas, así que pueden comentar en la lengua que les dé la gana si no es inventada por usted mismo.


Ruidos y ruidosos

Según las estadísticas que se publican en numerosas ocasiones, España es el segundo país más ruidoso del mundo, solo por detrás de Japón. Según un amigo mío que ha visitado el país oriental unas cuántas veces, es imposible que España esté por debajo de Japón, donde al menos en apariencia, todo el mundo respeta a todo el mundo y ese respeto incluye el no emitir más ruido del imprescindible, es decir, ninguno. Eso asegura y yo me lo creo, porque sé que aborrece el ruido y ama Japón.

Amo a España, pero eso no quita que denuncie sus grandes defectos (y de camino disuado a posibles turistas): este es el país del ruido. Recuerdo que hace ya casi cincuenta años estaba en París en la casa de un familiar y a eso de las diez de la noche aparece la policía en la puerta: resulta que alguien en casa había tirado de la cisterna y eso había molestado a un vecino. Sinceramente, eso me parece pasarse, porque no es aceptable que en esa ciudad los vecinos no puedan visitar el retrete porque acude la policía si se hace después de las nueve de la noche

Menciono esto porque se trata de un incidente imposible en España, donde la policía urbana está solo para desfiles y si usted les llama por un caso similar es posible que se burlen o incluso le detengan por gastar bromas. 

Lo curioso es que da la sensación de que a buena parte de la población estos ruidos no le molestan e incluso parecen gustarle, creo que la mayoría no entiende a los que, como yo, intentamos hacer el mínimo ruido posible y no sufrir más de lo aceptable.

Hace algún tiempo, leí en la prensa que en Granada unos vecinos llamaron a la policía porque en una vivienda tenían montado un escándalo insoportable. Los agentes actuaron en la terraza del inmueble y desalojaron a las 85 personas que participaban en una fiesta. En dicha terraza se había instalado un sistema de altavoces de gran potencia que generó las molestias por ruidos a los vecinos, que formalizaron sus denuncias. Hasta aquí el asunto puede parecer casi normal, si no fuera porque esa vivienda acumulaba quince denuncias por el mismo tipo de escándalo, ¿Hay quien dé más? 

Afortunadamente eso no ocurre donde vivo, tan solo mis vecinos de arriba, a los que pedí inútilmente que colocaran fieltros en las patas de las sillas en 2005, tiene por hábito pasar la aspiradora durante más de una hora en su casa los lunes a las 8 o 9 de la tarde. Eso por no mencionar que tienen broncas a diario en las que interviene un hijo de poco más de 20 años y que supera a sus familiares en el arte de gritar. Que ya es gritar.

Estamos en un país en el que cualquier festividad popular patrocinada debe producir necesariamente una cantidad enorme de ruido que dé la sensación de que la gente realmente se divierte. Muchos españoles rehuyen la cercanía de las mesas grandes en los restaurantes porque saben que eso significa que no podrán comer en paz. Aquí cualquier festividad popular debe emitir necesariamente una cantidad enorme de ruido para que se sepa que la gente verdaderamente se divierte. 

Me viene a la memoria el caso de un escritor universal llamado Javier Marías, fallecido ya por desgracia, que llegó a tener un conflicto con la municipalidad de Soria, donde tenía una vivienda para trabajo, reposo y recogimiento, porque para celebrar las fiestas locales le habían colocado un altavoz junto a su casa: ya se sabe, a mayor ruido mayor contento. 

06 marzo 2026

Lenguaje inclusivo

Usted está sentado en su butaca y se aburre; dedica entonces sus pensamientos a buscar algo que le produzca ameno placer. Hay seres que no tienen ese problema, porque cuando se aburren, inventan problemas y así son felices. Parece que hay personas cuyo cometido en la vida es encontrar un problema donde hasta la fecha no lo había, el más señalado de estos casos es el de los inventores de eso que se ha dado en llamar lenguaje inclusivo.

Para quienes no tienen el español u otro idioma latino como lengua materna, puede que resulte extraña esta preocupación y discusión por la inclusión del femenino en el lenguaje diario. Agarrándose a aquel falso aforismo que afirma que lo que no se nombra no existe, los defensores del feminismo radical vienen planteando a diario la necesidad de acabar con algo que viene del latín, que es el origen y base del idioma que llamamos español.

Antes de nada, debo recordar a quienes no son habituales de este blog (los habituales ya lo saben) que soy un habitual valorador del lenguaje, me parece un regalo en general inmerecido y procuro respetar las normas que se dictan. Incluida su ortografía, que la mayoría ignora porque la desprecian, ¿o es al revés?

Decía que la inclusión del femenino en el plural masculino es una norma que procede del hecho, que ahora se ignora, de que el español como el latín es en sí un lenguaje inclusivo. No es más que producto de la ignorancia y del desprecio al lenguaje esos que se vienen esforzando por duplicar sustantivos y adjetivos en el lenguaje común. Es incluso desesperante ver que hay quienes se empeñan en que el nombre que figura en el frontispicio de nuestro Congreso de Diputados sea sustituido por Congreso de Diputados y Diputadas lo que, mientras deja al país en ridículo, solo viene a demostrar su ignorancia extrema. 

A la Iglesia Católica se le puede acusar de muchas cosas, que si son negativas, seguramente serán ciertas, pero nadie puede decir que la Iglesia sea tonta. Entonces, ¿por qué escogió el latín como su lengua, en vez del arameo o el hebreo, y se resiste tanto a abandonarlo? Sencillo: el latín es el idioma más perfecto de los antiguos lenguajes occidentales. Pero ahora, resulta que aparece una pandilla de ignorantes decididos a cargárselo, o mejor, a cargarse al español y otros semejantes como si se tratara de lenguas no elaboradas, cuando lo que sucede es que esos fervientes partidarios del lenguaje inclusivo no saben hablar, porque desconocen la lengua de la que se valen.

Nunca he considerado el plural como masculino y por lo tanto una posesión de los hombres, lo que sucede es que cualquier lengua, para ser inteligente y útil, debe ser ahorrativa y duplicar el plural es un gasto estúpido. Por desgracia, vale tanto el voto de un ilustrado que el de un ignorante y los partidos necesitan votos. De ahí que aun siendo partidos inteligentes acepten la estupidez de la duplicación por géneros. 

Puede que los mismos que cometen el error de la duplicación sean los que han decidido no poner signos de interrogación o exclamación de comienzo, seguramente piensan que el español es igual que otras lenguas como el inglés que no lo precisan, no se dan cuenta de que la estructura del español lo necesita y así fue que desde 1870 la Real Academia lo exige, no ponerlo es falta de ortografía.

Y así estamos, sometidos a todas las salvajadas que cometen gente de todo pelaje, tanto amantes de la corrección política, como del inglés, como de la ignorancia, a ver si entre todos acaban con unos de los lenguajes más elaborados y sonoros que existen.

23 febrero 2026

Modas

Estaba mirando la funda de un disco de vinilo en cuya portada aparecía Ella Fitzgerald acompañada de Nelson Riddle que eran, como cabía esperar, los intérpretes de la grabación. Me llamaba la atención el peinado de ella, con el cabello cardado hasta suponer un auténtico pastelón sobre su cabeza, igualito al que en los años 60 llevaba mi hermana y todas las muchachitas que se peinaban siguiendo la moda del momento, Me vino a la cabeza lo que la moda significa, en especial cuando se es joven.

Digo eso de joven porque a mi edad me importa poco lo que otros decidan que hay que llevar, es más, en ocasiones llegan a horrorizarme como esos pantalones llamados 'pitillo' que luce el presidente actual de mi país, hasta el punto de hacer tambalearse mi propósito de votarle: alguien que se pone “eso” no podría ser buena persona. En fin, puede más la ideología pese a todo…

El caso es que como tengo muchísimos años he visto pasar muchísimas modas y afortunadamente ha ido menguando mi interés por ellas hasta el punto de que ahora me parece de mentecato hacer o llevar algo determinado porque así lo exige la moda. He ido seleccionando lo que me parecía más oportuno y lo que me resultaba más cómodo y así he llegado a ese estilo que presentan los mayores que se cuidan convenientemente.

Miro a mi hijo y me asombro de cómo dos personas próximas pueden ser tan diferentes. Desde que me jubilé abandoné el traje y la corbata (pese a que la corbata me gusta mucho) y voy vestido al modo que en España llamamos de sport, palabra del inglés que no está recogida en el diccionario de nuestra lengua, es decir, pantalón normal o de pana en invierno, camisa normal, un jersey, normalmente fino y el correspondiente abrigo si hace frío. En verano un pantalón que sea fresco y una camisa de manga corta pese a que ahora no está de moda la manga corta. Allá ellos.

Mi hijo viste como si fuera de camping o a coger coquinas (almejas) a la playa, es decir, camiseta frecuentemente con un lema o la imagen de algo y encima una camisa que usa a modo de chaqueta, según gustan los de su generación y posteriores. El pantalón es con frecuencia de tipo que llaman 'pirata', supongo que porque no llega hasta el zapato como debiera. Me asegura que todos en su oficina visten más o menos así. En resumen: para mí un cromo, por no decir mamarracho. Por eso cuando vamos a un restaurante o a un lugar de cierta formalidad le pido que vista más tradicional y, milagrosamente, me hace caso.  

Hay una moda que ya dura más de lo esperado y es el tatuaje. Soy radicalmente opuesto a pintarrajear el cuerpo como si fuera el baño de un bar de poca monta, sé que esas pinturas normalmente durarán toda la vida y me asombra esa inconsciencia con la que se adornan actualmente los artistas y deportistas, además de la gente corriente. Lo pagarán caro dentro de unas décadas cuando la tolerancia sobre ese asunto no sea como la actual. Me acuerdo de la actriz Melanie Griffith y sus sufrimientos para borrarse el brazo el tatuaje del nombre del que fue su amor.

Se me había olvidado mencionar la moda en relación al sexo femenino. Como no soy mujer, no es asunto que me incumba en exceso y entiendo que, sin pasarse, es lógico que la mujer esté más pendiente de lo que vaya dictando las modas. Por cierto, que mi pareja no se preocupa excesivamente de este asunto aunque yo le recomiendo no perderlo de vista. 

Hay por último una moda que me desconcierta: es de las mujeres y se trata de eso que llaman ‘transparencias’ o, lo que es lo mismo, mostrar todo lo que se posee. Coincide en el tiempo con denuncias de aumentos de abusos y de ahí mi desconcierto, no acabo de entender eso de exhibir lo que se dice querer proteger.

 

09 febrero 2026

¿Información o morbo?

Parece que todo se pone en contra y en España hemos tenido en los últimos tiempos una serie de catástrofes, naturales o no, que producen la sensación de que todo va mal.

La fatalidad nos persigue y también al actual presidente de gobierno: tuvimos la pandemia del Covid, hace poco más de un año la catastrófica dana de Valencia, seguida este año de numerosos temporales y borrascas que han causado varias víctimas y elevados daños materiales y para rematar varios accidentes ferroviarios, en el más grave de los cuales en Adamuz, intervinieron dos trenes de alta velocidad. Sin duda parece una maldición todas estas catástrofes, pero los medios de comunicación lo han aprovechado para hacer su agosto porque están convencidos de que lo que la gente quiere es información detallada y continua sobre cada suceso y eso es lo que tratan de suministrarnos, guste o no guste. Además, es un auténtico filón para ellos, casi inagotable en cantidad y extensión.

Ya ocurrió con la dana y sus implicaciones políticas, que permitió acaparar los medios de comunicación a pesar del tiempo transcurrido, porque para remate, la actuación calamitosa de los responsables políticos del PP en el lugar donde ocurrió, responsabilidad indiscutible en el número de fallecidos, que llegó a los 230 y una serie de procedimientos judiciales inacabables, con mentiras diarias de los responsables de que aquello llegará a la gravedad que tuvo.

Hace pocos días se produjo el accidente de tren de Adamuz y desde entonces prensa y televisión intentan saturarnos con detalles excesivos y hasta morbosos, compitiendo unos con otros en osadía y hay periodistas extranjeros que llegan a saltarse las barreras colocadas en el espacio en que es necesario investigar, para conseguir una imagen más impactante y novedosa.

Podría pensarse que Trump ha dejado de decir y cometer disparates y que el planeta es una balsa de tranquilidad, el accidente ferroviario llena y rellena espacios informativos, de debate y hasta de cotilleo, con gran contento de los políticos de la oposición, que encuentran en esta desgracia una oportunidad para ganar votos y la aprovechan dando énfasis a cualquier detalle de la catástrofe y llegando siempre a la misma conclusión: el gobierno entero debe dimitir. Como piden cada día de manera cansina, haya o no un motivo o excusa.

Lo cierto es que, en un accidente de esas características, se tarda en diagnosticar con acierto las causas, pero la oposición tiene la clave de todo y exige información detallada y, por descontado, la comparecencia del presidente del gobierno que, inevitablemente, en este momento sabe poco más que cualquier ciudadano.

Como es natural, no hay documento gráfico para llenar tanta dedicación y se aburre al ciudadano con la repetición de escenas que parecen fundamentales en esta información, así que yo he podido ver la misma escena de un perro paseando por el interior de un vagón accidentado, con unas naranjas esparcidas por el suelo, calculo que unas doce veces, y hay que tener en cuenta mi hastío a tanta información no deseada.

No podía faltar la bronca por la sede del funeral-homenaje por las víctimas, en su gran mayoría nacidos o residentes en la provincia de Huelva. En esa ciudad se ha acordado celebrarlo con la presencia del rey, del presidente de gobierno y del presidente de la comunidad autónoma de Andalucía, donde ha tenido lugar el accidente. Inmediatamente la presidenta de Madrid, de ultraderecha, intenta despreciar ese funeral, porque ella considera mejor hacerlo en la capital.

Una última cuestión: cuando encuentra un atasco producido por un accidente previo y todos los vehículos tienden a pararse para ver el accidente, ¿es información o morbo?  

Mientras, Trump intenta cargarse la ONU con esa Junta de Paz suya y de sus cómplices.

30 enero 2026

Abusos

Nunca me gustó Julio Iglesias ni como artista ni como persona, había un par de canciones suyas que tenían cierta gracia, pero en lo demás siempre me pareció lamentable. Que se definiera como intenso partidario del PP de Madrid y, concretamente, de su alcalde Almeida, un rufián bajito, no mejoraba esa apreciación. Pero una cosa es rechazar lo que me parece rechazable y otra decidir ahora que es culpable de todo lo que se le acuse, olvidando la presunción de inocencia tan cacareada en otras ocasiones.

Por supuesto, cualquier lector de esto ha pensado, al ver el título de ‘abusos’, en lo abusos sexuales, nada del abuso del rufián Trump sobre los más pequeños, que son casi todos, por eso se atreve con Groenlandia, con Venezuela o con Irán. De momento, que vienen más.

A pesar de todo, voy a tratar sobre los abusos cometidos sobre mujeres, que son los que ahora están de moda, gracias a Julio Iglesias. Y si me lo permiten, también hablaré de los abusos cometidos por mujeres contra hombres, más que nada porque durante tres años yo fui víctima de los abusos de la que fue mi segunda esposa. Y digo “fue” con toda precisión, porque por fortuna aquel matrimonio fue anulado por las autoridades civiles y religiosas. Las militares también lo habrían anulado, quiero suponer.

Casi a diario, hay denuncias de mujeres que se consideran abusadas por algún hombre. No sé si es casualidad, pero el hombre suele poseer bastantes más bienes que las mujeres denunciantes, así que también es cierto que muchas se sienten tentadas de interponer una denuncia y se quedan a la espera de que caiga algo

No tiene remedio: desde tiempo inmemorial el más fuerte ha abusado del más débil, y por eso siempre ha habido y habrá hombres que abusen de la mujer que tienen más cercana. La mujer no suele poseer demasiados bienes (excepto las hermanas Koplowitz) y el hombre abusa entonces de lo que ella porta siempre, que son sus zonas erógenas. Triste y lamentable.

 Desde tiempo inmemorial, los débiles han intentado abusar del más fuerte y, frecuentemente, han salido escaldados del experimento, pero en el caso de la pareja, la parte femenina desarrolla un sexto sentido que le permite abusar psíquicamente, si no puede físicamente, de la parte masculina de la pareja. Con frecuencia él piensa que ella se cansará de abusar y por eso yo aguanté tres años y estaba dispuesto a aguantar más, si no fuera porque afortunadamente ella se aburrió de abusar siempre del mismo. Lamentable y triste. 

No está de más recordar que en la pareja estable, los abusos no son siempre sexuales y existe un abuso y la imposición de un terror que es terrible porque anula a la víctima. Afortunadamente, en los países desarrollados existen medios para acabar con todo esto y basta con denunciarlo, aunque sé que es más fácil decirlo que llevarlo a cabo.

En el caso de Julio Iglesias yo recomendaría esperar a que se pronuncie la justicia o se aclare la denuncia, porque hay una serie de factores que hacen pensar que las cosas no son tan sencillas como pudieran parecer. Hay un aspecto que siempre me produce sospecha: los hechos tuvieron lugar hace varios años y hablan de abusos continuados. ¿Cómo es que las víctimas consintieron esa continuidad y cómo es que siguieron conviviendo con el abusador? Desde luego, yo voy a esperar a lo que se sepa con certeza finalmente, porque puedo sentirme tentado a la condena ya que el cantante nunca me ha gustado como artista ni como persona. No entiendo que siempre se le haya considerado un sobón, pero se le haya reído la gracia y ahora, de repente, todos se pongan contra él.

09 enero 2026

Breaking News

Antes de nada, quiero pedir disculpas por el titulito que no es más que un homenaje a todos los memos que están convencidos de que algo dicho en inglés pasa a ser necesariamente importante y trascendente.

Dicho esto, paso a aclarar que esta entrada va de las noticias que dominan las portadas de casi todos los diarios españoles, ocupando ellas solas nada menos que la mayoría del total y en ocasiones sobrepasan el 90% del espacio disponible. Por ejemplo, tenemos al Diario de Sevilla al que le parece normal que las coronaciones de vírgenes, consagraciones, quinarios, etc. dominen la portada. Conviene añadir que los otros diarios sevillanos son el ABC (sin comentarios) y El Correo de Andalucía fundado por un cardenal local hace más de un siglo. Aclaro que el primero de estos ha estado semanas ocupando su primera página con el trascendente recorrido por los barrios sevillanos del cristo del Gran Poder. Así están las cosas.

Posiblemente los españoles seamos esa mezcla de frivolidad e ignorancia que muestran los diarios, así que recomiendo iniciar la mañana con The Guardian que también anda en las mismas, pero al menos ayuda a aprender inglés.

El notable El País tiene en portada el titular Violencia sexual en la universidad: “Nos llegan violaciones entre ‘amigos’ que no se identifican como agresiones” lo que más o menos viene a decir que existen universitarios que violan a una compañera sin darse cuenta. Es verdad que el sexo no es lo que era o, al menos, no debe ser tan divertido como antes si se puede practicar sin darse cuenta. Sea como sea, El País vive ocupado con el sexo o al menos con sus desviaciones y por eso las noticias sobre cualquiera de las letras de LGTBIQWERTY suelen ocupar la portada. Por no hablar del feminismo, que le obsesiona hasta la locura. Ha olvidado completamente la línea editorial que hasta hace unos años tenía, aquella que atraía a todas las personas filosóficamente liberales.

Durante un tiempo, compraba el diario Público porque era de izquierdas y me complacía la manera en que abordaban la actualidad. Lamentablemente, eso no tuvo mucho éxito y al cabo de unos años se vieron obligados a cerrar la edición en papel, conservando solamente la edición digital, que nunca podrá sustituir a la otra y que se ve obligada a consagrarse a noticias de gran impacto, omitiendo por tanto el seguimiento de lo cotidiano que tanto importa. 

Recientemente se me ocurrió suscribirme a esa edición digital, pero me parecía normal ver antes cuál es la línea editorial actual y la manera de manifestarla. Fue imposible, porque ahora todas las webs ha tomado la bonita costumbre de que para acceder a ellas haya que permitir las cookies, lo que es una forma de permitir apropiarse de nuestros datos, o hay que suscribirse directamente. Llegué a escribir para decirles que no era lógico pretender que los lectores se suscribieran sin probar previamente el producto, pero me dijeron que lo pensarían y ahí terminó el intento. 

Llegué a suscribirme al diario digital elDiario.es pero duré pocos meses porque eran demasiado radicales para mi gusto y dedicaban sus esfuerzos a materias que para mí eran escasamente importantes o desagradables, así que opté por darme de baja y en esas continúo.

Me he paseado por diarios como El Periódico de Barcelona e incluso por otros de ideología contraria a mis principios como puede ser El Mundo o La Vanguardia, pero decididamente no quiero atizarme cada día una ración de disparates que posiblemente terminarían dañándome, pero que con seguridad me molestarían.

El resultado es que en estos momentos estoy suscrito a El País y me veo obligado a complementarlo con publicaciones de tan baja calidad como Diario de Sevilla o 20minutos, dos panfletos de escasa condición que, por estar abiertos a todo el público, no se molestan demasiado con lo que publican. Incluso el respeto a la gramática es con frecuencia escaso o nulo.