04 septiembre 2026

Ceuta

Ceuta es una ciudad autónoma española, situada en la en la orilla africana del estrecho de Gibraltar, en su lado oriental. Su superficie es algo menor de 20 km2 y su población es de algo más de 84.000 habitantes. La etimología más probable de su nombre quizás sea una derivación de su nombre latino Septem Fratres (siete hermanos) en referencia a los siete montes que la componían y sucesivamente Septem devino en su nombre portugués Sebta y de ahí al castellano Ceuta.

Fue durante siglos objeto de luchas por poseerla y finalmente, a comienzos del siglo XV conquistada por Portugal y cuando este se separó de España en 1640, la ciudad permaneció bajo el dominio español. Desde la independencia de Marruecos en 1956, ha sido objeto de controversias con Marruecos que desea incorporarla a su territorio, algo que España niega porque esta fue española antes de que existiera ese país y ya soportamos el atropello de Gibraltar.

Han sido varios los intentos de ocupación por inmigrantes ilegales en los últimos años y es habitual que el rey Mohamed VI, un auténtico dictador caprichoso, use la inmigración para castigar a España cuando comete algún acto que le desagrada, como la hospitalización por esta del líder del Frente Polisario en 2021. El procedimiento es siempre el mismo: en la frontera de Ceuta (o Melilla) con Marruecos, la policía marroquí se queda repentinamente paralizada, siguiendo instrucciones, y deja que pase todo el que lo desee a los enclaves españoles, mediante una estratagema similar a la empleada en 1975 para apoderarse del Sahara español (con apoyo de EE.UU.). 

Es muy difícil contener una afluencia masiva desde Marruecos sin utilizar la fuerza y por eso las autoridades locales se ven desbordadas por esta llegada que no pueden evitar. El pasado 30 de julio fue el más numeroso, pues entraron por la fuerza en la ciudad una cantidad que se acerca al de la propia población fija. En su mayoría magrebíes, pero en buena parte nativos de países del golfo de Guinea, es decir, Costa de Marfil, Mali, Camerún, etc. aunque ya se sabe que se deshacen de sus pasaportes para dificultar su repatriación, pero son de raza negra y no saben español.

Afortunadamente, el 90% de estos invasores se volvieron por donde habían llegado al percibir que aquello no tenía buen final, pero más o menos un 10% se quedó, con la esperanza de ser trasladado a la península –en buena parte menores no acompañados− o conseguir el asilo político que iban a solicitar.

La reacción política de los países de la UE ha sido la acostumbrada: falta de solidaridad y ayuda y en el caso de Italia, su presidenta Meloni, dificultando la llegada de españoles (suspendiendo Schengen, medida ilegal) con la excusa de evitar la entrada de inmigrantes, algo bastante estúpido teniendo en cuenta que ni uno de los invasores de Ceuta ha pasado a la península y que Italia padece bastante más inmigración irregular que España, pero es sabido, la ultraderecha tiene que actuar contra España (en realidad contra su presidente Pedro Sánchez) para seguir siendo la luminaria de occidente. A esto se ha sumado la presidenta de Dinamarca, una supuesta socialdemócrata completamente desnortada, que ya recibió el apoyo de España en su disputa con Trump acerca de Groenlandia. Eso se acabó.

El partido al que mayoritariamente pertenece el gobierno, el PSOE, tiene a mi parecer una política errónea de admisión o asilo de todos los que llegan basándose en que a) tenemos una demografía catastrófica y necesitamos inmigrantes para complementarla, b) buena parte de los españoles desean la admisión de inmigrantes, no pueden evitar su antigua confesionalidad católica y c) los partidos aliados en el gobierno con el PSOE tiene un cierto tufillo católico-militante que les empuja a confundir la justicia social con el disparate legal. 

Ahora, las autoridades de la UE en Bruselas, han aclarado a España algo evidente: no son de aplicación las obligaciones legales de acogida con personas entradas de manera ilegal. No sé en qué quedará la cosa al final, porque al parecer se disponen a acoger a parte de los que permanecen en Ceuta, concretamente se disponen a trasladar a quinientas menores marroquíes a la península. Un disparate más.