Usted está sentado en su butaca y se aburre; dedica entonces sus pensamientos a buscar algo que le produzca ameno placer. Hay seres que no tienen ese problema, porque cuando se aburren, inventan problemas y así son felices. Parece que hay personas cuyo cometido en la vida es encontrar un problema donde hasta la fecha no lo había, el más señalado de estos casos es el de los inventores de eso que se ha dado en llamar lenguaje inclusivo.
Para quienes no tienen el español u otro idioma latino como lengua materna, puede que resulte extraña esta preocupación y discusión por la inclusión del femenino en el lenguaje diario. Agarrándose a aquel falso aforismo que afirma que lo que no se nombra no existe, los defensores del feminismo vienen planteando a diario la necesidad de acabar con algo que viene del latín, que es el origen y base del idioma que llamamos español.
Antes de nada, debo recordar a quienes no son habituales de este blog (los habituales ya lo saben) que soy un habitual valorador del lenguaje, me parece un regalo en general inmerecido y procuro respetar las normas que se dictan. Incluida su ortografía, que la mayoría ignora porque la desprecian, ¿o es al revés?
Decía que la inclusión del femenino en el plural masculino es una norma que procede del hecho, que ahora se ignora, de que el español como el latín es en sí un lenguaje inclusivo. No es más que producto de la ignorancia y del desprecio al lenguaje esos que se vienen esforzando por duplicar sustantivos y adjetivos en el lenguaje común. Es incluso desesperante ver que hay quienes se empeñan en que el nombre que figura en el frontispicio de nuestro Congreso de Diputados sea sustituido por Congreso de Diputados y Diputadas lo que, mientras deja al país en ridículo, solo viene a demostrar su ignorancia extrema.
A la Iglesia Católica se le puede acusar de muchas cosas, que si son negativas, seguramente serán ciertas, pero nadie puede decir que la Iglesia sea tonta. Entonces, ¿por qué escogió el latín como su lengua, en vez del arameo o el hebreo, y se resiste tanto a abandonarlo? Sencillo: el latín es el idioma más perfecto de los antiguos lenguajes occidentales. Pero ahora, resulta que aparece una pandilla de ignorantes decididos a cargárselo, o mejor, a cargarse al español y otros semejantes como si se tratara de lenguas no elaboradas, cuando lo que sucede es que esos fervientes partidarios del lenguaje inclusivo no saben hablar, porque desconocen la lengua de la que se valen.
Nunca he considerado el plural como masculino y por lo tanto una posesión de los hombres, lo que sucede es que cualquier lengua, para ser inteligente y útil, debe ser ahorrativa y duplicar el plural es un gasto estúpido. Por desgracia, vale tanto el voto de un ilustrado que el de un ignorante y los partidos necesitan votos. De ahí que aun siendo partidos inteligentes acepten la estupidez de la duplicación por géneros.
Puede que los mismos que cometen el error de la duplicación sean los que han decidido no poner signos de interrogación o exclamación de comienzo, seguramente piensan que el español es igual que otras lenguas como el inglés que no lo precisan, no se dan cuenta de que la estructura del español lo necesita y así fue que desde 1870 la Real Academia lo exige.
Y así estamos, sometidos a todas las salvajadas que cometen gente de todo pelaje, tanto amantes de la corrección política, como del inglés, como de la ignorancia, a ver si entre todos acaban con unos de los lenguajes más elaborados y sonoros que existen.
