domingo, 4 de abril de 2010

Refundación

Creo que fue en 2008 (aunque parezca que hace 10 años) cuando saltó estrepitosamente todo este asunto de la crisis mundial, y al año siguiente se hizo parte de la realidad de todos, aunque pienso que aquel nombre es poco explícito y más bien debería denominarse "crisis bancaria mundial y sus consecuencias pagadas por todos, menos –precisamente- los que la habían provocado".

Puede parecer de un atrevimiento supino que alguien que no tiene ni idea de economía se atreva a escribir una línea enjuiciando un acontecimiento de una complejidad terrorífica, pero entiendo que el asunto ha trascendido lo meramente financiero para anidar, como los piojos, en las costuras de nuestra propia estructura social.

A estas alturas, todos sabemos o deberíamos saber que la crisis se originó en EE.UU. y que fue la falta de moralidad y escrúpulos de los actores bancarios lo que provocó su extensión hasta el último rincón del planeta. Sabemos cuál fue la causa y cuáles sus consecuencias inmediatas, pero quizás por hartazgo no sabemos o no nos ocupamos de sus consecuencias últimas o de lo que deberían haberlo sido.

Cuando estalló la crisis todos los dirigentes mundiales se apresuraron a denunciar vivamente a los causantes. Como segundo paso, corrieron a tapar de una u otra forma los agujeros que se habían abierto en los sistemas bancarios y para justificar la utilización de medios que eran públicos, se llenaron la boca de vocablos como “refundación capitalista”, “control del movimiento de capitales”, “eliminación de los paraísos fiscales”, etc. etc. ¿En qué ha quedado todo esto?

Es triste, pero previsible: en nada, lo que se dice en nada de nada. Y el caso es que estaba claro, imaginemos una crisis en la Mafia por excesivo número de cadáveres o por escasez de beneficios. Si se hablase entonces de “refundación mafiosa”, ¿alguien consideraría posible que ese término se estuviera refiriendo a la desaparición de una organización tan dañina como la Mafia?, ¿iba esa Mafia a autoinmolarse para mejorar el mundo? Desde luego que no. De igual manera, es inconcebible que la crisis capitalista trajese como consecuencia la reorganización de la economía mundial, con la desaparición de aquellos que una y otra vez llevan al mundo al desastre, exclusivamente por buscar no ya un lucro aceptable, sino por practicar la rapiña compulsiva sin importarles las seguras consecuencias (para los demás).

En el mundo de hace un par de siglos, por ejemplo, la justicia o la ciudadanía habría degollado a los causantes y, al menos por unos años, el miedo a lo ocurrido habría paralizado a los aficionados a lo ajeno. También, puede que se le hubiera declarado la guerra al país culpable -los EE.UU.-, exigido indemnizaciones y dictado un embargo comercial extremo, manteniendo a ese país apartado como si estuviera apestado.

Ahora no, ahora estamos mucho más civilizados y por lo tanto salvo un par de personajes casi pintorescos que han ido a la cárcel para que pensemos que se hace justicia, los demás se han quedado de rositas y continúan robando como si nada hubiese ocurrido. Este jueves pasado, publicaba el New York Times la noticia de que las personas responsables de la crisis (apenas una decena, con nombres y apellidos) se han embolsado en 2009 -en pleno caos financiero- unos beneficios de 25.300 millones de dólares, ¿más claro?

Quedó en nada eso de la refundación capitalista, salvo algún tirón de orejas a los altos ejecutivos bancarios, más que nada para que actúen con cierta discreción. Quedó en nada el prometido control del movimiento de capitales. Hasta los paraísos fiscales permanecieron impunes porque, al fin y al cabo, son imprescindibles para quienes roban a manos llenas en los infiernos fiscales.

Poco a poco se va restableciendo el “orden”, aunque eso sí, con un aumento del número de parados que asegura la mansedumbre de los que sí tienen un puesto de trabajo. Y ni siquiera cambiaron algo -por aquello del disimulo- para permitir que todo continuara igual.

Aquí en España estamos de puente, que es lo que importa. Ah, ¿y cuándo dices que es el próximo partido del siglo?

Ya se sabe, todo es perfecto en el mejor de los mundos posibles.

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