lunes, 8 de abril de 2013

Muerto el perro... no se acaba la rabia

Según aseguran, hoy ha muerto Margaret Thatcher de una congestión cerebral. Suele decirse que muerto el perro se acabó la rabia, pero como muchos otros refranes no vale para ser aplicado al cien por cien de los casos, menos aún en éste. Ha muerto la madame de hierro, pero su herencia pervive y la sobrevivirá muchos años. Todo esto que estamos sufriendo ahora, el advenimiento de los neocons con sus privatizaciones, los robos de los derechos mínimos, el despiadado expolio de los ciudadanos, fue iniciado y patrocinado por ella, mujer resentida procedente de una familia de clase media-baja fanáticamente religiosa; implacable, xenófoba, racista, protectora de Pinochet, ni una virtud en su haber. No es una opinión única ni estrambótica, en el Reino Unido hay manifestaciones callejeras de alegría y según Andrew Gamble, jefe del departamento de política de la Universidad de Cambridge, "Thatcher fundó el modelo financiero que nos ha llevado a la crisis".

Ojalá que nosotros -que no ella- pudiéramos descansar ahora en paz, pero no va a ser posible porque son demasiados los cachorros que dejó entre nosotros. Lamentablemente murió en la cama, como Franco, y no en un patíbulo como mereció, como merecieron.

No está de más comprobar cómo han acogido algunos esta muerte en su mismo país: véalo si quiere.

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