miércoles, 17 de febrero de 2016

La pasta que huye

De repente, en Europa han descubierto que el billete de 500 euros es un enemigo público y no debería existir y ya se han puesto en marcha para proceder a su eliminación. Hasta aquí el enunciado, pero yo diría que hay más mucha tela que cortar.

Se nos ha olvidado, pero cuando hicimos el que ha resultado ser fatídico cambio al euro, tuvimos la alegría de pensar que, razonablemente, pasábamos a tener una moneda que sonaría en el mundo y que se acabó aquello de tener que cambiar a dólares para viajar por ese mundo más bien lejano y que para casi toda Europa no necesitaríamos ni siquiera cambiar las monedas de nuestro monedero. No recuerdo que nadie se preguntara entonces a qué venía la emisión de ese billete que era casi una fortuna y que desde luego no serviría para ir a la compra en el super. No se entendía la justificación de un papelito que por sí solo valía nada menos que 83.193 pesetas, más de lo que muchos cobraban entonces como salario mensual.

Digo entonces, aunque lo cierto es que a casi la totalidad el cambio de moneda nos supuso la conversión directa de nuestro salario al nuevo euro, produciendo en todos los casos cierta sensación de empobrecimiento porque había muchos que se consideraban afortunados si ganaban mensualmente 100.000 pesetas, pero al cambiar y resultar que aquello quedaba en unos miserables 600 euros a más de uno se le debió saltar las lágrimas, y no de alegría.

Todavía recuerdo cómo imponía el billete de mayor denominación hasta entonces, el de 10.000 pesetas, emitido por primera vez a mediados de los ochenta y el miedo que daba mostrarlo, no fueran a lanzarse sobre nosotros todos los delincuentes del mundo. Pues bien, aquel billetazo paso a ser unos misérrimos 60 euros.

Pasada la primera impresión, algunos nos preguntamos a qué venía aquel tremendo billete de 500 euros y acostumbrados a los comentarios que surgían a propósito de la fuga de capitales con los billetes de 10.000 pesetas, lo de 500 euros nos sonaba a ciencia-ficción. Nunca ha sido un billete de circulación normal…

Salvo que resultó que el nuevo billete entusiasmaba a los que movían capitales de maneras no muy legales y que en España debían ser legión, si tenemos en cuenta que en España residía la cuarta parte de los papelitos de ese valor, más que cualquier otro país de la zona euro.

Ahora, el presidente del BCE cae en la cuenta y se propone acabar con el billete por la misma razón que su aparición sorprendió en su día a todos los españoles. Se trata, dice, de dificultar el tráfico ilegal de capitales y es para preguntarse, ¿cómo es que han tardado nada menos que 14 años en pensar en ese detalle?, ¿de verdad que es esa la razón?, ¿si emitirlo fue una estupidez, van a sancionar al que tuvo la brillante idea? Difícil de creer teniendo en cuenta que a defraudadores expertos como el honorable Jordi Pujol e hijos no debe suponerles gran dificultad viajar a Andorra veinte veces en vez de diez o llevar una mochila más grande. Porque no se olvide que quedan aún los billetes de 200 euros y por lo tanto no es demasiado el inconveniente para profesionales del dinero viajero.

No soy mal pensado, pero no tengo más remedio en esta ocasión que pensar que a quien se quiere fastidiar con la eliminación del billete es al pequeño y mediano ahorrador. Cualquiera que lea la prensa sabe que actualmente el BCE cobra intereses por el dinero depositado en sus arcas. Por la misma razón, ya he leído algo sobre la posibilidad de que esa práctica se traslade a la banca comercial y por lo tanto intentarán cobrarnos por tener el dinero en cuentas bancarias, más probable aún teniendo en cuenta que el regulador, el Banco de España, suele cerrar los ojos cuando atropellan a los ciudadanos. La reacción normal de ese ciudadano será sacar el dinero de las cuentas de manera que ocupe muy poquito y guardarlos en algún agujero, o en el apartamento de la playa o la casa del pueblo bajo un ladrillo, lo que cada uno tenga más fácil.

Eso sí que sería un desastre para la banca comercial y no descarto que haya sido sugerencia de la patronal de la banca europea la desaparición del billete de 500€, porque para un aficionado como sería el ciudadano corriente, no es tan fácil encontrar un agujero para guardar sus ahorros en billetes de 500€ como encontrar un espacio donde esconder unos ahorros que ocupan el 250% de lo que ocupaban antes. Creo que la eliminación del billete va bastante más contra estos, que serán legión.

El 16 de mayo, es decir, tres meses después de la publicación de esta entrada donde yo afirmaba que la retirada de los billetes de 500 iba más contra el ciudadano común, el diario económico Cinco Días publica un artículo respaldando mi tesis. Cinco Días

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