sábado, 28 de enero de 2017

La, la, land: postdata

Estaba claro que el éxito de esta película dependía totalmente de lo que dijeran los llamados influencers. Si estos se inclinaban a favor de la película la suerte de ésta estaba echada, pues vivimos una época en la que la gran mayoría espera a ver qué dicen sus ídolos en las redes sociales sobre un asunto y si es favorable se hacen fanáticos del asunto. La gran campaña publicitaria ha tenido su efecto y, pese a los reparos de muchos, entre los que me encuentro, la película va disparada hacia buena parte de esos 14 Oscar a los que ha sido propuesta. El pobre de Paulo Coelho −un autor que en verdad no me interesa− ha tenido la ocurrencia de decir que la película es un petardo y en todos los países han sido unánimes en injuriarlo e insultarlo, ¡estaría bueno!

Yo me reitero en lo que dije: la película no vale nada. Los demás que piensen lo que quieran, no es casualidad que en español to be/to live in la-la land significa estar en Babia o si lo prefieren, estar en las nubes.

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