domingo, 10 de noviembre de 2013

¿Lo mismo? Ni de lejos

Hay un empeño en el PP por culpar de todo lo que sucede en este u otros planetas al ex presidente
Zapatero, por aquello de que es bueno tener un niño en casa al que echar la culpa de todo lo malo que acontece, pero cuando he leído lo último, eso de que la liberación de presos por el fallo de Estrasburgo contra la doctrina Parot es culpa suya, he pensado que hasta la mentiras del PP deben tener un límite.

Y no son sólo los integrantes de ese partido quienes lo afirman, también sus aledaños –como la trepa Mari Mar Blanco– sostienen sin ruborizarse lo mismo. A base de culparle de todo lo que ocurre en este desventurado país, están consiguiendo forjarle una fama de hombre eficaz que ya le gustaría a él que tuviese fundamento cierto.

A la vista de lo que voy a decir más adelante puede resultar extraño, pero nunca voté a Zapatero, no me parecía un tipo que mereciera mucha confianza, nunca me gustaron aquellas fantasías más que optimistas que le gustaba lanzar de vez en cuando sin mucha base real –¡aquello de que íbamos a superar a Francia o tener pleno empleo!–, no me gustaban muchas de las personas que escogió para formar parte de sus gobiernos, no me gustaba su incumplimiento del programa electoral del PSOE –se prometía poner a la iglesia católica en su sitio–, no me gustaron nada sus hijas cuando las pude conocer a través de su desafortunada foto con Obama y esposa, pues un hombre que no puede controlar a sus hijas menores no puede gobernar un país.

Pero seamos serios, aunque sean legión los que no van a reconocer lo que digo, nunca TVE llegó al grado de calidad, fiabilidad y equilibrio que alcanzó con él –tengo un amigo muy facha que afirma que entonces TVE era radical de izquierdas, ¡ahí queda eso!–, nunca las libertades individuales llegaron tan lejos como con él, nunca los beneficios sociales estuvieron a la altura que alcanzaron con él… pena que en su segunda legislatura cometiera una metedura de pata tras otra.

Aunque tampoco hay que pasarse de dureza a la hora de juzgarlo: cierto que negó la existencia de una crisis que nos estaba alcanzando con la fuerza de un tsunami asiático –no fue el único que no lo vio–, pero vivimos en un país buena parte del cual adora a un pequeño energúmeno maleducado que mirando a la cámara en un primer plano dijo aquello de que le constaba que “Irak tenía armas de destrucción masiva” y en otra ocasión llamó a ETA nada menos que Movimiento Vasco de Liberación. Tenemos en la actualidad un lamentable presidente que cuando era ministro del gobierno de aquel hombrecillo afirmó que el escape brutal del fuel del Prestige no eran más que unos hilillos de plastilina y que para conseguir llegar al puesto que ocupa en la actualidad no tuvo reparo en hacer cuantas promesas se le venían a la cabeza, para de inmediato –tras ganar las elecciones– hacer justamente lo contrario y empobrecer a todo el país, al tiempo que sigue gritando ¡es culpa de Zapatero!, con gran contento de sus palmeros que, cierto, son muchos y le ríen la gracia.

Ya lo he dicho otras veces: el PSOE es un auténtico desastre y no me fio nada de la política que sigue cuando está en el gobierno, pero por favor, si lo comparamos con el PP es como comparar al MIT con una universidad de Somalia. De acuerdo que en los gobiernos del PSOE hubo unos personajes que producían escalofríos, pero prueben a compararlos con los actuales José Ignacio Wert, Ana Mato, Cristóbal Montoro, Fátima Báñez, Alberto Ruiz Gallardón, etc., todo un ejército de incompetentes, ladrones, chulos e integristas.

Tampoco hay que hacerse grandes ilusiones, el problema de la gobernabilidad de España no son los partidos, sino los propios españoles, ¿o es que los partidos están formados por chinos o marcianos? Los partidos se forman con gente de la propia ciudadanía, mejores o peores, pero es de ahí de donde salen y la cosa no da para más, tenemos lo que somos y nos merecemos. En tanto no mejore de forma generalizada nuestra conciencia ética y moral, nada va a cambiar.

Decididamente no me gustan quienes desde cómodas posturas antisistema –de lo más coolafirman aquello de PSOE y PP la misma m… es. Vamos a dejarnos de chascarrillos, el primero es poco recomendable, pero el segundo es para salir corriendo de espanto, y como sé que no van a ser los del 15M quienes nos saquen del lío en que estamos, yo propondría que no enterremos a un partido en tanto no contemos con un sustituto adecuado, porque el resultado es el que ahora estamos viviendo: sin haber aumentado en 2011 ni un 1% los votos obtenidos con respecto a las elecciones de 2008 –sobre el total de votantes del censo–, el PP ha conseguido una mayoría y un poder que hasta el Franco de los últimos años envidiaría. Todo gracias a la abstención de los despistados.

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