lunes, 2 de diciembre de 2013

Ese costoso capricho llamado AVE

Hace bastantes años, si no me equivoco pasan de veinte, comenzó a funcionar en España ese tren de alta velocidad que dieron en llamar AVE y recuerdo dos cosas: una, la satisfacción de saber que podría desplazarme desde Madrid a Sevilla en poco más de dos horas y media; la otra, algunos artículos en prensa que manifestaban la indignación de los barceloneses por no ser ellos los primeros que dispusieran de semejante adelanto. ¡Habrase visto!, un avance en transporte desperdiciado poniéndolo en la línea a Sevilla, dejando a Barcelona con un palmo de narices. Aquello era como plantar tulipanes en el desierto.

La verdad es que no suena muy bien eso de que el entonces presidente del gobierno español, un sevillano, decidiera que fuera su ciudad la primera en disfrutar de un invento tan maravilloso como el AVE, en vez de iniciar este proyecto con la ciudad mimada en tantas cosas, Barcelona, pero quizás no fuera sólo amor a la patria chica lo que hiciera que se tomara esa decisión, sino que precisamente por ser Andalucía una región tradicionalmente apartada de todo progreso se esperaba que ese tren supusiera un empujón para sacar a esa tierra de tanto abandono. Y eso no parece tan disparatado al menos en cuanto a intencionalidad y acierto en la elección.

Por encima de tanta buena voluntad y tanto desacuerdo, lo cierto es que se desató una carrera entre todos los politiquillos para conseguir que el AVE llegara a su ciudad o región, aunque fueran lugares que a nadie interesara para visitar y donde esas prisas por llegar de un lugar a otro están poco arraigadas.

España casi triplica a Alemania en número de aeropuertos, ¿para qué? Casi nadie se paró a pensar en todos los inconvenientes que el tren de alta velocidad arrastraba: con su puesta en marcha se eliminaban los trenes más tradicionales, con la insana intención de empujar a los usuarios a utilizar el ferrocarril maravilloso, por supuesto que pagando muchísimo más de lo que costaban los no tan rápidos. Incluso se daba la paradoja de que trenes modernos como el Talgo eran suprimidos de inmediato, para tratar de hacer del AVE un medio de uso normal. Pero, vamos a ver, ¿cómo va a ser normal pagar un precio tan elevado por llegar algún tiempo antes?, ¿no existía ya el avión?, ¿tanta prisa tenemos que no podemos soportar tardar 5 horas en un viaje Madrid-Sevilla en vez de las 2h35 que se lleva el AVE?, aparte de los ecologistas ¿alguien se ha parado a pensar en la diferencia de consumo de energía y gastos de mantenimiento entre un tren tradicional y el AVE? Sinceramente, cuesta entender cómo se limita la velocidad máxima a los automóviles con la excusa fundamental del aumento del consumo de combustible y nadie pone reparos al consumo de esos trenes, que además necesitan de unos sistemas de seguridad, vigilancia y mantenimiento muy superiores. De ahí que pese a los precios elevados de los billetes, todas las líneas que existen son deficitarias y para entender esto no hay más que comparar sus niveles de ocupación con los de sus similares en Francia, el único país de Europa que también se empeñó en la implantación de la alta velocidad y donde las líneas son rentables por su alta ocupación.
nº de pasajeros en millones

Va siendo penoso contemplar cómo la alta velocidad va quedando reservada a países con bajos niveles de desarrollo mientras que países ricos y desarrollados descartan o paralizan la instalación de nuevas líneas.

¿Cuáles son los que en este momento planean líneas de alta velocidad? Pues fíjense, Arabia Saudí, Brasil, China, Turquía… Como para dar que pensar.

Hay en Internet muchos artículos acerca de la rentabilidad del AVE, por ejemplo éste.

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