martes, 3 de marzo de 2015

Amor a segunda vista

Se acercan las elecciones y, casualmente, esa circunstancia coincide con un repentino amor de los políticos hacia los ciudadanos, amor que cuando menos debería despertar las sospechas del respetable. ¿Fue Winston Churchill el que dijo que era la democracia el peor régimen político, exceptuando todos los demás? Bueno, qué más da, no cabe duda de que es una frase tramposa pues no dice nada y permite ser utilizada por cualquier trilero, como él mismo lo fue. Es curioso que este notable fumador comenzara su carrera en nuestra guerra de Cuba, tuviera nombre de marca de cigarrillos y perteneciera a la familia de los duques de Marlborough, de resonancias literalmente tabaquiles. Demasiados humos.

No hace mucho tuvo lugar el debate sobre el estado de la nación y en él nuestro amado e intelectual presidente tuvo a bien inaugurar oficiosamente la campaña electoral de las elecciones municipales y autonómicas de casi toda España del próximo 24 de mayo (22 de marzo en Andalucía), tomando por una vez la iniciativa de algo. No le han faltado expresiones acerca de lo encantado que está de haberse conocido ni de lo mucho y bueno que lleva hecho por España hasta el momento. Tampoco manifestaciones de desprecio y descalificación personal hacia el líder del partido opositor; qué democracia es ésa en la que un presidente le pide a ese líder que se vaya del Congreso y no vuelva, al tiempo que lo califica de patético.

Hasta no hace mucho se decía que los números cantan, pero me temo que hoy en día los números desafinan, a la vista del manejo que el gobierno se permite falseándolos sin sonrojo. Otra cosa es que los demás tengamos también esa percepción del fabulador presidente, yo más bien diría que considerando lo que se comenta en la prensa y lo que comenta la propia ciudadanía, no hay mucha conciencia de todos esos bienes que nos han caído encima sin darnos ni cuenta.

Al mismo tiempo y como cabía esperar, se ha deshecho en promesas sobre un futuro que de seguir contando con él –según asegura él mismo– más que de vino y rosas será de puro ibérico y champán, pues parece que todo va a transformarse repentinamente: esos parados que tanto abundan se encontrarán de repente con un trabajo fijo y bien remunerado, esos dependientes sin asistencia por parte del estado contarán con todos los medios que precisen, esos enfermos a los que no se les suministran los medicamentos precisos para su supervivencia dejarán de sufrir esa carencia y además se les dará pastillitas de limón refrescante… Y así todo, nunca podríamos imaginar la fortuna que se precipita sobre nosotros.

Pero no es el único, todos los cabezas de fila de los partidos se apresuran a manifestar lo mucho mejor que estaremos si son ellos los elegidos y cuán profundamente nos aman. Por supuesto, cuentan con la ventaja innegable de que peor que el gobierno actual es imposible hacerlo, así que por esta vez es verdad que van a mejorar nuestra situación si es que, como se espera, el partido en el gobierno actual pasa a ser una fuerza de segunda fila.

El PSOE se apresura a presentar candidatos que hagan pensar que ya no es como antes, en que incumplían sus promesas con todo desparpajo, y ahí tenemos como candidato por Madrid a alguien que seguramente aumentará las posibilidades de ese partido porque parece persona cabal.

Contamos con la estrella e incógnita de estas elecciones: el virginal Podemos –o sus franquicias– que promete cambiar las cosas de verdad, aunque sus líderes actúen demasiadas veces según los viejos usos y mentirijillas. A estas alturas no me creo que nadie vaya a inventar la rueda, pero ya hablaré cuando vea cómo actúan.

Izquierda Unida, haciendo caso omiso a su nombre, ha conseguido superar el nivel de discordias internas a que nos tenía acostumbrado. Una pena, porque si algo le falta a la izquierda –aparte de estabilidad– es precisamente esa unidad que cada vez está más lejos y que reduce las expectativas del conjunto de las fuerza progresistas.  

Detrás se agitan partidos como Ciudadanos –Ciutadans para el PP, que no pierde comba– del que se dice que será el Podemos de la derecha o del centro-derecha, si prefieren. Aumentan sus expectativas y su líder ha conseguido inexplicablemente auparse por encima del casi anonimato anterior, pese a aquel cartel electoral de hace años donde aparecía tal y como dios lo trajo al mundo, pero un poco más crecidito. No creo que le ayude demasiado el que muchos piensen que no es más que una versión extendida de su original regional.

Por detrás queda UPyD un tanto desdibujado y que no consigue ser portada de ningún periódico, puede que haga llegado al final de su trayecto. Le siguen todos esos partidos regionales, alguno de ellos tocado por la corrupción hasta en sus esencias, pero parece que cuentan con votantes inamovibles, del tipo pase lo que pase. Finalmente, no hay que olvidar a los independentistas catalanes, empecinados en lo suyo pero un poco alicaídos ahora, ignoro cómo se lo montarán para animar a sus fieles y marear al resto.

¿Nos los creemos? Por mi parte, espero que los jóvenes estén llenos de fe y animen el panorama, porque lo que es a mí me pillan bastante cansado de tantos éxtasis y decepciones inmediatas, ¿de verdad que la democracia es esto? Si es así me temo que no suscribiré muy convencido aquella frase del rufián británico, porque de momento las cosas aquí no funcionan democráticamente, los ricos son cada vez más ricos y a la cárcel sólo van los pringaos.

Al final nada nuevo, pero ¿hay algo nuevo?

5 comentarios:

Alfonso GLD dijo...

Tengo previsto ir al médico para que me diagnostique los síntomas que nuestra actual situación política me están produciendo. Por ejemplo: siento enormes náuseas y ganas de vomitar, con profunda y visceral repugnancia y asco, cada vez que veo y oigo hablar a los dirigentes del PP, sin excepción, pero en medida superlativa cuando el interfecto es Rajoy. Para no empeorar mi estado de salud tengo que quitar el sonido de la TV cada vez que aparece.

Pero tampoco encuentro en los dirigentes del PSOE nada que pueda curarme el convencimiento de que con ellos, todo seguirá igual que hasta ahora y eso también me duele. Me veo obligado a renunciar a razones ideológicas y desear esperar un cambio total, venga de donde venga, con tal de no tener que seguir soportando la sensación de tomadura de pelo y el malestar que nuestros demócratas políticos tradicionales me producen.

Espero curarme en breve y que no muera mi esperanza antes que yo.

Mulliner dijo...

Totalmente de acuerdo en todo lo que dices; para que el sigue más o menos el devenir de la política en España, todo lo que ve es desalentador. Únicamente, por ética y por estética, creo que no debe ponerse en el mismo comentario al PSOE y al PP: los primeros han traído a nuestro país muchos de los derechos que ahora disfrutamos (y casi nos arrebatan los otros), mientras que el PP no ha hecho nada por España, han sido siempre el retardo, la lucha contra el progreso y la igualdad. Por favor, nunca en el mismo texto.

Anónimo dijo...

Ya sé que es difícil, pero me gustaría poner una nota de optimismo. En primer lugar, no hay que perder nunca de vista las ideas, y, en segundo y no menos importante, la historia de cada partido está ahí, sus desaciertos, pero también sus logros.
Los corruptos dan asco vengan de donde vengan, sean gurteleros o ereros. Pero sigue habiendo mucha gente progresista que se mueve por ideales y no deberíamos nunca meter a unos y a otros en el mismo cesto.
De Rajoy y del salvaje neoliberalismo, qué voy a decir que no esté dicho.
Luis G.

Anónimo dijo...

En cualquier caso, no me creo capaz de seguir apoyando a un partido que, por mano de su Secretario General y candidato a Presidente, ha firmado junto con el PP la "prisión permanente revisable" (entre otras razones).
Alfonso GLD

Mulliner dijo...

Me encantaría disponer de un partido que fuese punto por punto como a mí me gusta, pero es una utopía. Mal está haber firmado eso de la prisión permanente revisable, lo sé, pero peor está una supuesta base doctrinal que carece de doctrina, unos dirigentes que salvo dos o tres no saben ni hablar (véase candidata de Podemos por Andalucía). De verdad, yo no sé a quién votaré, pero creo que tú lo tienes claro ya y no lo entiendo en alguien con experiencia y conocimiento. No creo que los salvadores del país vayan a ser unos revolucionarios de pañuelito palestino vendedores de humo, aunque me alegro de que existan para que hagan temblar a los otros.