jueves, 26 de noviembre de 2015

Violencia contra humanos

Hoy he leído en el periódico que una mujer ha matado a su marido a martillazos y después se ha suicidado. No es la primera vez que ocurre algo parecido, ni será la última. Puede que le resulte increíble –o puede que no– pero este crimen no sería juzgado aplicando lo que ha dado en llamarse "ley de violencia de género", que sólo vale para crímenes inversos. La cosa viene a ser: hombre mata mujer, crimen abominable; mujer mata hombre, incorrección reprobable.

Quien lee esto ya está saltando de impaciencia por atacarme, lo sé: se dan muchísimos más casos de lo contrario, hombre mata mujer y después se suicida (o no). Por supuesto, no es ningún secreto que por lo general el hombre tiene mayor fortaleza física que la mujer. Por lo general.

Cuando la conclusión que todos sacan de que el hombre es mucho más violento que la mujer y que hay que perseguirlo a muerte con todos los medios legales, materiales y económicos posibles, yo modestamente lo que entiendo es que hay que perseguir la violencia, la cometa un hombre, la cometa una mujer o la cometa un bosquimano transexual. No se debería exigir igualdad sólo para lo que nos conviene.

Leí en la prensa hace pocos días algo que me dejó pensativo: el hombre que es violento con su pareja femenina (hay que aclarar lo de femenina, tal y como están las cosas), es violento frecuentemente con los hijos, propios o de su pareja y es violento también con otros hombres sobre los que sienta una manifiesta superioridad física. Lo escribía un hombre y me pareció la reflexión más certera que había leído en los últimos tiempos sobre el tema. En los colegios, me cuentan que chicos y chicas más corpulentos abusan habitualmente de los compañeros más débiles, ¿lo llamamos violencia machista? Por otra parte, ¿creen que el hombre que trata con sadismo a los animales es cariñoso en casa con los suyos y con sus "semejantes" en general?

El mundo ha sido desde sus orígenes violento y violento sigue siendo, la fuerza es el argumento definitivo –pese a lo que digan los filósofos– en las relaciones persona-persona y hasta las de país-país, ¿a qué viene hacerse el tonto o ignorante sobre eso? Por eso me hacen gracia los que preconizan la desaparición de los ejércitos y creen que cualquier conflicto se resolverá dialogando, ¿en qué mundo viven?; o esos ilusos que piden parlamentar con el Daesh, ¿se han dado un golpe en la cabeza o es su forma de discurrir en circunstancias normales?

Hay que luchar para reducir esa superioridad indiscutible de la fuerza y a los niveles de nuestra vida diaria hay que acabar con eso que se mal-llama violencia de género y con toda la violencia ejercida por alguien con el único argumento de su mayor fuerza o medios para ejercerla. Por cierto que al que inventó la expresión me gustaría preguntarle de dónde se sacó esa forma tan desafortunada –en realidad lo sé: del inglés–, repitiendo lo que tantas veces se ha señalado como erróneo sin ningún efecto o cambio en la expresión. Género tienen las cosas –una silla, un bolígrafo, una bicicleta–, las personas tienen sexo y si no que miren cualquiera de esos formularios que a veces tenemos que rellenar: ¿se nos pregunta el género o el sexo?

No es éste, el de la violencia familiar, un asunto que me parezca leve o gracioso. He vivido de cerca hace muchísimos años las hazañas de un matón al que le entusiasmaba agredir a su mujer, a sus hijos pequeños… y a quienes estaban en situación de inferioridad. Por eso y porque era militar llegaba a pegar a los soldados a sus órdenes, supongo que eso le proporcionaba la sensación de fuerza y superioridad que su ego exigía y que por otros medios no estaban a su alcance, ¿era eso violencia de género? Conste, no me parece inapropiada la expresión violencia machista.

Insisto: si esas enfurecidas feministas persiguen de verdad acabar con la violencia familiar, que luchen contra la violencia ejercida por cualquiera del sexo que sea contra otra persona. Si siguen así, conseguirán simplemente incrementar atropellos de otro signo y hasta en otros ámbitos. Violencia directa o soterrada, hay que implantar en la mente de todos que la violencia no puede ser una opción a la que recurrir. Con nadie.
(eche un vistazo aquí)

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