jueves, 25 de marzo de 2010

Español para españoles (12)

Seamos guays también en el habla y no nos limitemos a comprar y vestir ropa actual, utilicemos también las palabras y expresiones de quienes están al día y saben lo que se lleva en el lenguaje oral y escrito, aunque mejor sin extralimitarse. No caigamos en el lenguaje SMS –al escribir- al que tan aficionados son los esclavos de la modernidad ni tampoco en frases del tipo “mola mazo” reservado más bien a esa franja etaria de humanoides a la que todos pertenecimos alguna vez. No, yo me estoy refiriendo al lenguaje que puede oírse en la calle a cualquier adulto debidamente informado.

Por ejemplo, si queremos comunicar algo a nuestro interlocutor, no empecemos directamente con el asunto, primero hay que iniciarse con un "¿sabes qué?", imprescindible para despertar interés por nuestra próxima revelación. Combinado con algún que otro “o sea” intercalado, deja bien claro lo actual de su habla.

Si tratamos de expresar la fatal inevitabilidad de alguna opción, ni se nos ocurra hacerlo empleando las manidas expresiones de toda la vida; usted debe indicar que tal o cual actitud o acción es del tipo “sí o sí” y mediante esa sutil eliminación de la negativa, la cuestión queda tan clara como el agua.

Si lo que desea por el contrario es eliminar una posibilidad, no se debe emplear la simple negación “no” o, más rotundamente, “en absoluto”, “ni hablar”, etc. Hay que decir “para nada”, que es una expresión ligeramente absurda, pero de triunfo incuestionable.

Hay una variante muy ocurrente para manifestar cualquiera de las dos posibilidades, afirmación y negación según el caso, ante cualquier propuesta. Diga eso de “va a ser que sí” o “va a ser que no” y con esta fórmula tendrá asegurado el éxito de su locución, al tiempo que demuestra que no es ni mucho menos ajeno a las innovaciones lingüísticas aportadas por la publicidad televisiva. 

Cuando lo que quiera transmitir sea que la ocasión no es propicia para lo que se está proponiendo, no cometa el disparate de usar vulgaridades como “no es el mejor momento”, “creo que sería poco oportuno”, etc. En un rasgo de ingenio que todos van a valorar, debe exclamar “con la que está cayendo…”,  referido al momento económico en el que nos encontramos, pero también al ambiente de trabajo o cualquier entorno adverso.

Por último, y aunque ya aviso que no es de rabiosa actualidad, añada un toque intelectual a su discurso introduciendo donde sea (ni se imagina lo versátil de la expresión) eso que tan bonito queda: “de alguna manera…”, que junto con lo que ya mencioné otro día de “lo que es…”, hará que los demás dejen lo que estén haciendo para escucharle, sea cual sea el mensaje que transmita, porque percibirán que se hallan ante un auténtico intelectual.

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