viernes, 1 de enero de 2010

China y los chinos

Cuando yo era niño ya se hablaba del peligro amarillo, sin concretar demasiado sobre la esencia de ese peligro, y para ilustrar cómo veíamos los niños ese peligro, recuerdo que un compañero de colegio decía que los chinos no precisaban de la bomba atómica, pues con la enorme población de ese país, bastaba que cada uno cogiera una alpargata y liándose a alpargatazos con los occidentales, acabarían con nosotros.

Afortunadamente la cosa no ha sido así, pero desgraciadamente poseen la bomba atómica al igual que otros países agresivos e insensatos, aunque de momento no han hecho uso de esa arma.

De todas formas, aquel peligro remoto y casi de cuento chino, se ha transformando en un peligro cercano y real. El otro día fui a comprar un tostador y vistas mis experiencias anteriores con un ejemplar de marca holandesa, pero de fabricación oriental, le pedí al vendedor que me señalara un modelo o marca que no fuera fabricado por orientales. Como ni el propio vendedor tenía certeza de nada, fuimos examinando uno a uno los 15 ó 20 ejemplares expuestos en el comercio de marcas holandesas, alemanas, francesas y españolas. Todos estaban fabricados en China, así que me resigné y me traje otra vez un producto de ese país.

Todos aceptamos con naturalidad que lo que consumimos en aparatos de electricidad y electrónica sea de manufactura oriental, pero ¿han meditados sobre la dependencia que eso supone? Algunos dirán “bueno, ellos fabrican, pero la tecnología es occidental”. Falso. Ellos “de momento” continúan colocando las etiquetas de marcas occidentales porque “de momento” facilita sus ventas, pero pronto abandonarán esa simulación y, siendo los amos del mercado, impondrán sus propias marcas. ¿Han leído la noticia reciente sobre un tren de alta velocidad, el más rápido del mundo? Pues es chino, de arriba abajo, Occidente ha facilitado a China tecnología como para que hagan lo que les parezca y dada su indiscutible laboriosidad fórmica, llegarán a donde se propongan.

Esto en sí no es una mala noticia, aunque sí apunta lo que será el futuro no muy lejano. Si el centro del mundo ha sido durante muchos siglos Europa, esa imagen se va a desplazar y desde luego nuestro continente (o esta parte del mundo, como prefieran) va a pasar a ocupar un lugar secundario en el escenario mundial, algo merecido por no haber sido capaces de formar la unidad que se vislumbró en los comienzos de la UE.

Un amigo, citaba despavorido ciertas predicciones que apuntaban a que, a mediados de este siglo, Europa iba a ser musulmana. Esto requiere una reflexión acerca de si eso va a ser tan terrible como aparenta o si por el contrario supondría una mejora para el mundo, pero creo más relevante e importante tener en cuenta que, sea la que sea la religión dominante en Europa, los amos culturales no van a ser los europeos.

No olvidemos que China y EE.UU. son los países más contaminantes del planeta y ambos se niegan a realizar una reducción eficaz de las emisiones. También ambos países son entusiastas de la pena de muerte, aunque con clara ventaja numérica para China. Vamos, que China comienza su apuntar como primera potencia con los mismos modos chulescos y desconsiderados que su modelo norteamericano.

Pues eso es lo que hay y lo que va a haber. Ahí está el peligro amarillo.

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