sábado, 6 de febrero de 2010

La vuelta al mundo en 80 prendas

Recuerdo que hace años, al que más y al que menos le gustaba  presumir de corbata hecha en Italia con seda elaborada por auténticos gusanos italo-chinos. Era sin duda un signo de distinción y buen gusto (bueno, no todas las corbatas lo eran) y el toque exótico en nuestra vestimenta.

Ahora lo exótico sería -es- llevar un jersey de la Alcarria o un abrigo hecho en Palencia, porque lo cierto es que si nos molestamos en mirar las etiquetas indicadoras de su lugar de fabricación, descubrimos que somos un puro muestrario de la industria textil allende los mares.

Cuento todo esto porque esta mañana descubrí que la camisa que llevaba estaba hecha nada menos que en Isla Mauricio. He ido examinando las demás y resulta que todas son de Madagascar, Vietnam, Bangladesh, Marruecos, Portugal, etc. Mis jerséis son fabricados en sitios tan dispares como Escocia, Madagascar y Portugal y también hay alguno, un tanto despistado, que parece haber sido confeccionado en este país. Tengo trajes de Italia, Portugal, Inglaterra y Marruecos, pero confieso que mis calzoncillos son de origen imposible de identificar, porque al comprarlos tengo la costumbre de cortarles las etiquetas para evitar que dañen mi delicada piel.

El reducto patriótico está en el calzado, de origen riojano y valenciano en su gran mayoría,  aunque tengo que confesar que tengo varios pares fabricados en EE.UU. y mis deportivas son de Vietnam o Tailandia. ¡¡Mi vestimenta ha viajado más que yo!! 

No hay que ser muy listo para darse cuenta de que, salvo en el caso de prendas de EE.UU. o Inglaterra, el resto no está fabricado en lejanas latitudes por pura casualidad o especial calidad, sino porque con ello nuestros honrados y eficientes empresarios (capitaneados por el Corleone nacional) se ahorran un dineral pagando mano de obra a precios muy inferiores a los que se verían obligados a pagar aquí.

¿Alguno de ustedes percibió una bajada en los precios que se correspondiera con esta rebaja en los costes?, ¿bajó el precio de una camisa o por el contrario se ha incrementado más del 50% en los años recientes? Mucho me temo que no, que esta mano de obra extranjera sólo ha beneficiado a esos comerciantes que ya se han acostumbrado a forrarse a costa de unos lejanos trabajadores explotados y de los ciudadanos de un país –el nuestro- que consienten pagar por su vestido más de lo que se debería e incluso más que en otros países de nuestro entorno. El remordimiento por esa explotación distante, si lo tenemos, también se carga en nuestra cuenta.

Al mismo tiempo, sé de fábricas textiles de España que cierran porque evidentemente no pueden competir con los precios de la mano de obra esclava o semi-esclava, y fingen indignación por ese hecho los demás empresarios y determinados políticos, y lloran lágrimas de cocodrilo por el aumento del paro. Son las ventajas de eso que se ha dado en llamar "deslocalización", aunque su nombre de antes era otro.

Por descontado, si mañana desaparecieran esas factorías de mano de obra barata, cosa casi imposible porque siempre habrá miseria para explotar, el aumento de costes se reflejaría de inmediato repercutiéndolo en el precio de las prendas, porque ya se han acostumbrados a unos márgenes de ganancia a los que no van a renunciar. ¿Acaso es una casualidad que el hombre más rico de España –con mucho- sea un empresario textil?

¿Cómo llamamos a esto?, ¿capitalismo o desvergüenza? Elijan, viene a ser lo mismo.

(más información en   http://www.rebelion.org/noticias/2005/5/14841.pdf)

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